21 oct. 2010

De la poesía al absurdo.


Fue la tinta cordial alma que pidió ser sacrificada
y aquel frío papel, el verdugo que no pudo resistir
enamorarse de la cándida figura de los símbolos
que segregaron el más tímido sobresalto enajenado.

Fue la tarde musa inspiradora y la muerte lejano murmullo
silenciado por pétalos de rosas que perfumaron mis labios,
y entonces el tiempo dejó de ser lo que antes fue
para añejarse, el reloj se convirtió en copa embriagante
y los números en pequeños tic tacs desapareciendo.

Entonces se estremeció lo más firme que hay dentro,
entonces se derrumbó el templo y sobre él
se erigió una gran ciudad, un tumulto de palacios
que sólo fueron habitados por burgueses Sueños
y damas llamadas Esperanza, todas, vestidas de negro.

Que necio cegador es el cielo cuando el sol está en plenitud.
Que terca es la dama argentina cuando la sombra te abandona.

Efímeras palabras que sin ton ni son, sin métrica ni rima,
se desbordan del lago de mi pasión porque no llueve
sólo es que en si mismas se inundan, se decepcionan, se arrepienten;
y en ellas mimas los peces lloran, se cansan y ahogados mueren.

Dulce ironía de estupor cotidiano que con el tren se aleja,
no me digas que el olvido se olvido en la maleta o en el cajón cerrado.
Dulce inspiración que desdeñosa esta noche mi corazón aqueja
fuiste algún día poesía que se evaporó en lo absurdo del desengaño.

19 oct. 2010

Transgresión: Exilio

Transgresión: Exilio: "El olvido está lleno de memoria.Mario Benedetti. Por: Ana Lilia Rodríguez y Miguel Angel Maciel. El día de ayer murió el historiador austr..."

5 oct. 2010

Amelié.

No importa a dónde vayas,
por donde camines despistada,
siempre buscando lo que nadie encuentra
en donde parece no hay nada.

Pequeña curiosa de la mirada perdida,
entre danzantes unicornios pasas tu vida,
huyendo de una realidad
para entrar a otra,
siempre la misma y tan diferente,
con el corazón palpitante
y la cara tan fría.

Sonrisa que redime cualquier pena,
hace tanto tiempo que quisiera volver a verla.
Mirada que choca con el piso de pena,
quisiera volver a sentirla.

Aunque estés lejos habré de buscarte,
con los ojos cerrados en el microcosmos de mi recuerdo,
como siempre deslumbrante,
como siempre tan pequeña,
tan feliz,
tan indiscreta.

Diciendo una y otra vez
que me amas y ella no,
escondiendo en tus miradas asesinas
un vuelve a mi lado,
mientras pides que no vuelva.

Escribiendo a escondidas
mil poemas en los barros de la luna,
verbigracia:
"nuestro amor es un niño muerto".
Donde, como ya te dije,
nadie habrá de encontrar nunca tus letrillas,
inestables,
mayúsculas y minúsculas....

Y cierro los ojos de nuevo,
más fuerte,
para volver a encontrarte.

Lo siento, pequeña de pies juguetones,
dulce colmena de mis más plenos pesares,
yo quiero que sepas que sigues presente,
aunque estés lejos,
aunque tu silencio sea insoportable,
yo sé que tú sabes,
en que estrella he dejado el pergamino
que reza tu nombre.

Lo siento,
fueron las circunstancias,
el destino,
desatino,
la locura,
terquedad
ansiedad.
Mi fúnebre insolencia,
Amélie,
amada....

Te escribo,
aunque no me leas,
porque quiero que seas curiosa
y busques donde nadie lo hará
y encuentres, en esos confines,
mis letras,
para que leas en ellas,
el te extraño que no cantan.

3 oct. 2010

Éter.

Quedo petrificado al verte
murmullo de la tarde,
leve concepción de la muerte
que mi corazón atrae.

Dime nomás sin decir nada
qué debo hacer para verme
recostado en tu clara orografía,
palpitando en tu pecho cada vez más fuerte.

Sí, lo sé, yo no soy santo de altar fijo,
nunca dejaré de ser concupiscente;
pero te juro, virgen de tus encantos,
que si me amas me vuelvo fiel creyente.

Al menos muéstreme un vez
esa sonrisa tropical que hay en tu rostro
y sé sincera, si nada quieres dime,
si algo sientes calla, calla y sonríe.

Ven a mí, se estrella fugaz en una
de mis noches sin luna ni sombra,
no importa que sólo logres con tu luz
la ceguera de mi soma, sólo se la estrella

y cuando tu polvo esté en la tierra
tomaré un puño de argentino fertilizante
para que en mi corazón germine
una rosa negra, que saldrá por mi boca
recitando para vos, mi enigma,
esta etérea poesía.

Fue ayer.

¿Cómo para cuándo desapareces
si has dicho que muerta estás?
ya no quiero escribir en mi muerte
ni esconderme tras mi antifaz.

Porque con letras en alcohol
bauticé tu partida,
ahora te alumbra el farol
de mi eterna desdicha.

Fuiste una un día
después te convertiste en la otra,
lo que digo no es mentira,
Nycher vivió, de tu adiós, la demora.

Y hoy, bajo el influjo de la tristeza
es mi alma la que suspira,
un presagio de pereza
que tiene, porque no vienes, la alegría.

2 sept. 2010

porque dijiste no más...

Porque dijiste no más
sucumbió la esencia
que susurraba a mi oído
todas las cosas tiernas.

Se volvió mi corazón
de piedra y en noches
como esta, sin reproches,
me vuelvo dolor.

Los árboles que callan
porque no quieren llorar
inhalan tu recuerdo
y tu olvido reclaman.

Si te traigo a mi lado,
densa pared de humo,
debo apagar mi cigarro
y dormir el murmullo.

Cuando el alcohol
duerme mis anhelos
me siento en la cama
a exhalar tus besos.

Cuando tus besos
se han ido tan lejos,
te imagino conmigo
para que me des más.

Pero ya no estás,
eres un gris que
arranca de la razón
de mi pecho,
que arranca el alma
de mi psyque.

Y a reinventar la vida,
a cantar otros versos
en los que tu nombre
se vaya diluyendo.

Porque nunca fui
lo quisiste tener
me estuve consumiendo
en tu Platón
por ángel guardián,
en tu Aristóteles
por demonio fisgón.

Ahora serán mis héroes
las calles sin nombre,
serán mi cura
los tragos de viernes
como alas sin rumbo,
será ahora mi pan
la fe en lo idílico.
Volveré mi Cristo
la soledad a la
que siempre he huido.

Porque te fuiste expropiando
y a pesar de ya no ser mía.
Te sigo extrañando.

30 ago. 2010

Sexo.

Cómo si nada pasara
acaricias la oscuridad
que, platónica, te ama.

Deslizas suavemente
el contenedor de las fantasías
y queda tu orografía
bañada por el rayo de luz
que tenue se cuela por la
ventana. Celosa mi palma.

Apluden las pestañas
cuando se muestran las letras
que llenan de gracia
mi existencia, esas tersas
letras, vivas, negras,
aplauden las pestañas.

Melancólico el pedaso de tela
que se desprende del tesoro.
Pirata soy sin un ojo,
sin dos ojos,
sin piel, sin alma,
pirata,
sin loro,
buscando el tesoro.

Muestras las mañas
arañas,
patrañas que sudan
como niñas solitarias.

Caballeros templarios en plena batalla,
el santo grial,
la marcha nupcial,
el vuelo del equino magistral,
la virgen púrpura visita mi sueños,
alelos,
añejos,
mis celos,
la virgen, y yo tan ateo.

Sirvientes deseos que hierven
ardientes,
latentes,
latidos sin dueño.

Erociona la textura de tu cuerpo,
en silencio,
entre puños de sal,
de lágrimas,
de fantasmas que espantan
a los bebes muriendo,
con padres contentos,
atentos,
sedientos de fuego,
de hielo y de fuego.

El grito desgarra la partitura
que eclipsa el cielo,
un grito de orgasmo,
un giro plasmado
en retroceso,
receso,
los sesos,
cesó el momento.

El grito que irrumpe
las redes del rito,
sigue sonando,
andando.

Cerrar las pestañas de la persepción
luminosa, despiertas
con ganas de seguir durmiendo.

El despertador gritando despierta,
la cama mojada,
la almohada cansada,
despierta,
atenta,
lesbiana soñando.

18 ago. 2010

Oda al pensamiento

I

Mis pasos se acompañan,
derecho complementa a izquierdo;
ellos se aman en silencio.

Pensamientos diáfanos
que reviven al más antiguo
hubiera,
que se vuelve fuego.

Nada es claro,
neblina,
sin faros.

II

Estoy cansado,
mas no viejo,
mas no vivo,
porque a ratos muero.
Y no despierto.
Soy un joven muerto.

Árboles que se molestaron
y me retiraron el habla,
hora de buscar
identidad en una dama.

III

Confusión,
marcapasos,
todos estamos buscando
y nunca lo encontramos.

Confusión,
alcohol;
todos estamos bebiendo,
pero a ningún otro duele el corazón.
(¿)Sólo a mi(?)
o al menos eso creen.

IV

Marginal conciencia de lo efímero
que con lastimero rencor
se ha juntado con la memoria.
Paradoja,
Infinito agujero negro.
Desespero.

Matinal hambruna de tango y hechiceros.

V

Las letras coloridas en el cielo
provocan de algunos la ilusión.
Las letras negras en mi pecho
causa son de su temor.
Las letras grises en mis sesos
el microcosmos hipotalámico destrozan.

¡Me cagan las letras rosas!

Engañan,
rastreras
y vuelven a los idealistas y románticos,
los perros más infelices.

No sé a ustedes,
pero las noches ausentes
me pesan,
me pasan,
y no calientan,
ni enamoran,
porque no abrazan.

Algo sigue haciendo falta.

VI

Pausa
¿Cómo he llegado aquí?
La balsa destrozada,
los sueños destrozados.
Tormenta asesina.

VII

Nadie puede definir al tiempo,
nadie puede definir el espacio,
sombras son de la abstracción humana.

Nadie puede definir el amor,
porque es la metarepresentación
de las necesidades internas
que ni siquiera el Glorioso conoce.

VII

Confuso, muy confuso,
así es el andar de mi alma cansada
que se autodestruye,
que se demorana
y jamás se vuelve a crear.

16 ago. 2010

Supongo

Supongo que mi estado inconveniente
me coloca las alas de demonio
y domina mis entrañas.

Supongo que la ausencia maldita
me seduce cuando ya no hay salida,
y carcome mis valores.

He notado que el espejo me desconoce,
tal vez todos lo hacen;
y resbalo en delirios arcaicos.

Tan cerca he estado,
tan haciendo sombra juntos,
tan nos evitamos...

Las marañas de mi mente
se resecan y no consiguen
más insectos,
mi mente tiene hambre.

¿Cómo hacer que el mundo calle?

10 ago. 2010

Sentimiento.

No sé cuando ni dónde,
pero lo dejé olvidado.

No sé cómo ni en que hora,
pero se ha terminado.

Ahora, volver a las fuentes viejas,
a las nubes cansadas,
momento es para tener la puerta abierta
y dejar que entren los fantasmas.

Regresar a las noches
de estrellas sin nombres
y lunas sin sueños,
a mañanas sin soles hambrientos.

Tendré que tomar mi equipaje
y descubrir nuevos lugares,
dejar de inventarte en los cartones de Quintero,
en los versos de Gabriela.

Tal vez es tiempo de dejar que el tiempo
siga siendo arena resbalando
por las paredes del reloj de cristal.

Yo sé que lo he perdido,
que no hay quien pueda encontrarlo.

Entiendo las mariposas negras
que rondan mi cuarto,
las moscas muertas que salen
de las recientes crisálidas.

Conozco al panda que se ha quedado ciego,
a la soledad, compañera de ratos amargos.

Conozco un millón de sueños
y la sensación del despertar.

Pero desconozco totalmente
la manera de arrancarte de mis venas,
el método para que te olviden
estas, mis amadas letras.

Desconozco el procedimiento
de una vida sin tus locuras,
sin tus berrinches,
sin tus labios,
sin tus penas,
sin la caricia de tus manos.

No puedo mentirme,
aún vive en mi pecho
la esperanza de volver al pasado.

2 ago. 2010

Sin estrellas.

A y por Nycher


Déjame una noche sin estrellas,
Tengo ganas de lastimarme.
Apaga con tu desprecio este fuego,
Tengo ganas de apagarme.

Multiplica con tu llanto las heridas
Que no puede cerrar mi orgullo,
Borra de los pistilos de tu dermis el placer,
y de tu mente la apoplejía de mi mundo.

Saca de tu cama a Saturno,
Corta los tacones de tu calzado,
Y ten piedad de tu alma,
Porque yo conozco tus delirios,
Tus defectos,
Perfectos,
Y desconozco de la condescendencia el significado.

Te pido que no tengas lástima
Porque lastima tu soberbia.

Mantén a la luna alejada,
No quieras apropiarte de mi miseria.

Ponle cal a los poros de tu pecho,
Para que no apeste mi recuerdo
La ropa que no habré de quitarte,
Ni saturé con mi peste ya tu olfato,
Ya por ratos,
Ya por años,
Ya por días de descanso en horas de trabajo.

No tengas misericordia,
Deja de usar la psicología conmigo,
Toma tus cosas y vete,
Invéntate un nuevo camino.
Que en la soledad y en el infierno,
Soy de todos conocido.

Me conociste en una noche estrellada,
Bajo la penumbra de mi desastre.
De las artes del amor fuiste maestra
Y me convertiste en esclavo
de tus deseos pueriles,
ahora que te marchas
y no pones en mis labios despedías,
Me preguntas que me pasa
Y yo te digo:
-Déjame una noche sin estrellas.
Porque si algo de ti he aprendido
Es a no usar frases tan largas.

Complemento.

A veces estás hasta tarde
para hablar con lagartos y fantasmas,
a veces no estás para nada
y es entonces que te espero
con la mente en constelaciones distantes
y el corazón vistiendo su luto de gala.

Cuando el reloj me dice mañana
sé que hoy no has venido
y los párpados se cierran,
no para dormir y soñarte
sino para retener las lágrimas
que no te mandan al olvido.

Yo que te digo: se libre,
yo que no sé de cielos rosas,
pero sí de corazones partidos
tengo que morderme los labios
para seguir creyendo que te fuiste
mientras se acaban mis latidos.

Y tú no vuelves conmigo,
y tú creando nuevos mundos vacios,
y tú tan tú que no me olvidas
como yo tan yo que aún te extraño,
dos desconocidos para el mundo
esperando encontrar al otro
para dejar de ser solitarios.

No ansió más...

No ansío más,
ni ansío menos;
un minuto de tu cuerpo,
una prueba de tus labios,
un segundo de caricias,
un par de malos versos.

Porque soy débil
bajo el cascarón
y sobre el esqueleto.

Sólo quiero sanar las viejas heridas de tu piel
pasando sobre ellas las yemas de mis dedos,
y absorber tu esencia en un suspiro de tu sueño.

Decir por una vez,
aunque me contradiga,
entre tus brazos:
El amor existe.

Oscultar el sol y
esculcar la luna,
hacer cosquillas a tu vientre
mientras bebemos
tragos de pasión
aunque el creador
sienta esos celos divinos.

Entonces se dividirá el cielo
y dará paso al fin a mi alma,
y será por eso que cuando despiertes,
ya no estaré más en tu cama...

Amor.

Cómo quisiera hoy levantarme
y correr a tu puerta
para encontrar la llave secreta
y abrirla,
sentirla,
escapar de la rutina.

Ponerle play a la memoria
y tocar a Bunbury,
Sabina,
la maldita,
Caifanes,
una guitarra fina con cuerdas
ebrias de dulzura
en las comisuras de tu
erosionado suelo.

Plantar un árbol
con besos por manzanas,
caricias sanas,
hojas,
rojas,
solas las intenciones
del palpitar frutal.

Podría pararme en tu puerta
y abrir la boca
para proyectar en tu playera
sueños,
anhelos,
falsas esperanzas
como balas que no matan,
pero hacen que sangren
el más puro sentimiento,
muriendo
en gerundio,
Rolando, poeta muerto en un sueño.

Año nuevo vestido
de penas viejas
y las esperanzas enclaustradas
en el nombre de una persona,
razona,
regresa,
poeta que miente cuando escribe,
cuando crea.

Esta no es mñas que otra treta de la vida,
me quedaré con las ganas,
de amar,
de ser amado,
de llorar sin pena,
por placer y no triztesa,
por feliz y no por rabia,
perro, poeta, mentiroso,
el amor no es lo que piensas,
el amor es sólo mariposa
con alas de cera.

Solo.

Todas las esquirlas de la granada de fragmentación
se han encargado de deborar mi pecho.
Gusanos por falsos placebos,
te amo por vanos te quiero.

Saber que me he vuelto una bomba de tiempo,
que la alegría es un calvario
y la sonrisa la cucificción que ha de
llevarme al maldito infierno.
Qué no se sufre más ahí que aquí adentro.

No se vuelve ángel el diablo,
no más porque le cortarón la cola.

Ahora tu abandono se ha vuelto mi crimen,
mi celda un cuarto de dos por cuatro,
mi cadena una soledad de hierro,
silencio,
finitud,
agujero.

Se ha secado la rosa roja,
y sonrie triunfante el perro muerto,
no he soñado esta noche,
esa luna que yo digo hombre
de mí se está riendo.

Entonces me vuelvo Pessoa,
y al rato Bequer,
un trago y me siento Poe,
Chejov,
Guidobro,
Benedetti,
Sabines.
Y sufró y luchó para ser Quiroga,
quimera,
rastrera,
locura lastimera.

Noche de alcohol

No puede pasar más,
sólo que te vayas;
porque te enamoraste del ángel
y no, del verdadero, del demonio.

Porque siempre he sido así,
licántropo,
no muerto,
antropomorfo.
"Bohemio de afición"

Porque no te enamoraste del que soy,
ni del que fui,
sino del que soñaste.

Porque me convertí en lo nadie conoció,
porque un día me enseñaron a querer
y a ti no,
porque me enseñaron a abrazar
y mis brazos fueron fuertes;
pero llegó la noche,
entonces caducó mi fuerza,
los colores de tu ausencia tiñeron mis estrellas,
y mi cuerpo se convirtió en una botella de vino.

No fui bebida de dioses,
no fui trago en el cáliz,
sólo materia embriagante que jamás cruzó la linea de la locura.

Entonces me abandonaste
porque te gusta esa sensación en la que pierdes la cordura,
con la que olvidas todas las penas;
y a mi no me gusta
que no tenga alcohol la bebida...

Requiem para mi

Fue el candor de tu alma
lo que provocó la oquedad
de marzo en mi lóbrega morada.

Y en mi ofuscación
fuiste tú mis ojos,
el trémolo de mi palpitar.

Y en mi trepidación
fuiste tú mi fondo,
mi calabozo sin salida.

Te convertiste en mi vicio,
en el placer de un adicto,
fuiste mi cocaína.

Hasta antes de perder el juicio
me convertiste en el convicto
de este sueño, mi lápida fría.

Donde hablar de sentimientos
ya no es asunto mío,

porque no me fío de quien vive enamorado,
ni de quien muere por amor.

Porque son estas ganas de estar contigo
las que me consumen como al papel el fuego

en el eco de mi propio abismo;
en el juego de mi propio juego;

¡En mi muerte por tu amor!

2 jul. 2010

Cotidianidad

Hoy amanecí nostálgico
con las imágenes de mi pasado
clavadas en mis mano;
pensando, algo sonámbulo,
en lo que es de dos pares de labios
que no se frecuentas
ni en soledad ni acompañados.

Soñando con una cabeza
descansando en mi hombro
y unas sábanas que no heden
a mi cuando despierto.

19 jun. 2010

bienaventurados los locos

Respuesta a Nycher en el foro de Bunbury y más...

Bienaventurados los locos
que se esconden tras las páginas de un libro viejo,
los que cambiaron compañía
por orgullo, soledad y anhelo.
Los que no saben de amor
porque aman inconsientemente,
los que rien porque llorar no es suficiente.

Bienaventurados los que entre manos
guardan secretos de arena,
los que entre sus letras disuelven sus penas,
locos los que no saben que existen
y que cuando existen ignoran
su irre verente maldad.

Bienaventurados los que saben pintar
las paredes de otro color,
de negro y no de blanco.
Los que saben de historia,
de anatomía, de drogas.

Pobres los que imploran por un nueva vida....

14 jun. 2010

il gati neri

Mis venas se hicieron ceniza,
un mar obscuro que nadie visita,
allí el gato negro en la cornisa
un dolor en el alma que no se termina.

Una mañana diluida en sueños,
matinal hambruna que no se aquieta.
La mansedumbre de mis adentros
se vuelve espuma de mi boca sedienta.

Más allá del horizonte mi morada destruida,
caminos de vidrio que no van a ningún lado,
tinieblas de mi conciencia distraída,
en sábanas de arena mi lecho salado.

Una esperanza más mutilada
en vano el seguir cerrando las ventanas,
la luz penetra, realidad amada.
Una canción en la mar enterrada.

Gato negro maúlla y eriza la piel,
la luna ausente deja brillar sus ojos,
el miedo me vuelve papel
y en una lluvia ácida me mojo.

Yo sé que la noche si fue a visitarte,
que en baños argentinos tu voz se levanta
esta vez no podré estar ahí. Ausente.
A mi rosario de penas agrego una cuenta.

Escribir desde hace un rato también duele,
la tristeza que se ha vuelto mi alegría
no me abandona ni cuando saludo la muerte.
es condena la presente algarabía.

Porque una noche concebí un bastardo,
porque ese bastardo es un idiota,
ahora cuido de su llanto
cuando el gato negro por la ventana asoma.

Y todo el palabrerío para que la mar siga sola,
una letra,
una espina,
una esquirla traidora.
Y aunque no quiera yo esta vida,
por la mañana una rosa en mi ventana está erguida.

3 jun. 2010

Noche sola

Me he cansado,
de buscarte donde siempre
para no encontrarte;
de cargar con el peso de la noche
y de la poesía,
de los timbres que nadie responde,
de la indeferencia,
de las travesias que van a ningún lado;
de la soledad,
de mis letras tan tuyas que has olvidado;
de luchar sin soldados,
de perder la batalla que nunca he ganado.
Del pasado,
de las malas mañas,
tus mentiras mis arañas;
de caricias pretensiosas
que no valen un centavo,
de miseria sin misericordia,
de cristo,
de Maria,
de mis años.

Me he hartado,
de la soledad que llora,
de las paredes azules de mi cuarto,
del te amo vacio
que hace tiempo no has pronunciado,
de mis amigos imaginarios
que también me abandonaron,
de las tardes,
de los libros,
de los días,
del rock que no ha regresado.
De mis labores que nadie valora,
de las estrellas,
de la luna,
de llorar sin se escuchado,
del cine que consuela,
de las musas ignoradas,
de insistentes manecillas,
que suenan a carcajada.
Del ácido sabor a tus labios cerrados,
De la fría textura de tus brazos cruzados.
De los signos de interrogación
que por corazón me cambiaron,
de los unicornios,
de los ansiados días felices,
de la vida,
de mis años.

Me he cansado,
de rogar amor y obtener
ceros a la izquierda,
de ser estupido para nada,
de nadar en contracorriente,
de mantener los ojos cerrados
para alejarme de la realidad,
de escuchar cuando me dicen la verdad,
de saber que lo nuestro nunca pudo ser,
de lo que fue y ya no será.

9 may. 2010

Antes de decir adiós mírame a los ojos,
avienta por la borda el collar que puse en tu pecho
y dime: jódete,
a final de cuentas,
más jodido no puedo estar
que si tu te vas.

Antes de colgar escucha
como digo que te amo
y calla, no respondas,
no hace falta que digas nada,
yo lo entiendo,
yo lo siento.
Sabes que es cierto,
pero estás esperando a que yo mate nuestro amor agonizante,
quieres que yo diga: terminamos.

Y así acabaré con la molestia de mi voz
y de mis ruegos por ósculos,
caricias
y minutos.
Que se convierten en amargas horas
de recuerdo frustrantes
y sueños inexistentes.

Antes de decir adiós acaricia mis labios
a medias con los tuyos,
para no volver a usarlos,
para morir de sed porque que el vaso no borre tu esencia.

Y grita que soy cobarde
porque es cierto,
los cobardes amamos
aunque le tengas miedo al amor.

Adiós.

6 may. 2010

Invitación.

Otra vez tu indiferencia masturbando mi serenidad.
Tus tantas quejas atravezando mis estigmas.
La claridad de esta noche descuartizada por la mañana.
Densa niebla sobrevolando estrellas doradas.
La maravilla del silencio jineteando mi morada.
La piel de este ser emplumado no me hace ni un poco de esperanza.
Feliz y herido, llorando en mis entrañas, molesto en las tuyas.
Trágico, una guitarra sin cuerdas.
La pintura rupestre que alumbra mi cabaña se ve opaca.
Que la música no pare en el décimo suicidio de mi alma.
Que los recuerdos no segreguen la sangre de mi vicera herida.
Que las velas de tu altar no se apaguen hasta el fin de la cuaresma.
Te invito esta noche a casa,
a reconciliartre con la almohada y con el cristo que se ve más triste de lo normal.
Te invito a molestar a Bequer, dile que el sufre porque no te conece.
Ven a espantar los demonios de mis noches, con la luz de tu mirada.
Te invito esta noche, para que no te vayas,
para que redimas mis caricias,
para que revivas mi sonrisa.
Para que exorcices, de nuevo, mi calma.

20 feb. 2010

Bien sé que tu me hechas de menos.

Bien sé que tu me hechas de menos,
que en extrañas horas
al ver el teléfono y
preguntar si se ha descompuesto,
quisieras que gritara
del fondo de sus entrañas:
sueno, sueno, es el amor quién llama.

Con los pies fríos y
sobre ti la cobija completa,
llega a tu pensamiento
mi nombre, mi calor, mi presencia
que irritan, pero también consuelan;
y callas las lágrimas,
amordazas la tristeza
y te dices fuerte, amor,
con los extractos de orgullo
que se concentran en tu cabeza.

Héchame a mí la culpa,
di que ún día desperte y
me dije que ya no te quería;
o que fuiste desintegrada
por la acidez del alcohol
que anoche corrió por mis venas,
o del llanto por el que fingí
sinucitis a mis colegas,
sólo para que no juzgaran,
para que no supieran
que me dificultad para respirar
se la debo no más a tu ausencia.

Olvìdame esta noche
para calmar esa extraña sensación
que niegas cuando sientes
que tus ojos te reclaman
y tus labios te reclaman
y tus poros te reclama
ya porque me dejaste
ya porque no vienes de vuelta.

Pon a remojar tus sueños
y deja que se apesten,
saca de abajo de mi cama
el perro muerto que
ha dejado el fetido
aroma de pasiones propias y
quizás ajenas.
Dile a aquello que pulula
en tu vientre que fue mi culpa
y héchalo a la calle
en cuánto te pregunte por mi.
Arranca de tu pecho
el pedazo de vicera que
hace tiempo dejo de servir,
y lanza al cielo tus maldiciones,
dile a la luna que soy culpable
que la estrellas me envenen
al observarlas tristemente
y me condenen por haber
dejado que te fueras.
Convence a el mundo que construimos
de que soy tu verdugo,
di que fue por mi que hoy
no hay luz en nuestro camino,
di que soy el verdugo;
de tu desición, héchame la culpa a mí.

extrañándote

No sé cuándo olvide
conjugar los verbos de tu alegría,
ni cómo fue que
aburrieron a tu piel mis caricias.

Buscando palabras
con siete letras para llenar
el crucigrama de mi vida,
sigo bebiendo gotas de agua
destiladas de mi fantasía.

Tú bien sabes que
empeñe todo lo que tenía
sólo por un beso, por un minuto,
por un falso te quiero,
por estar a tu lado aunque
siempre estuvieses vacia.

Pero no pudiste tener
un poco de compasión
por este hombre crucificado
en la soledad y la miseria.

Tú sabes que no dejé
de soñar por estar borracho,
sino porque tú disparaste
a mis sueños la bala
de tu desprecio;
y ahora mira.

Yo aquí, pensando en ti,
yo aquí escribiendo a nadie,
sabiendo que perdí la
apuesta, sin música, sin compañía,
sin más poesía, sin tu voz,
sin tu risa, con mi botella
de besos media llena,
con mi herida cardiaca
sangrando la tinta que
gracias a ti por mis venas corría,
con mi acompañante la
perpetua melancolía
y el cuerpo vacio entre ambas costillas.

¿Y tú? Pregunto ahora,
Será que recuerdas este
costal de huesos que
fétido te espera, sabiendo
de antemano que tendré que
ir corriendo por un cigarro
para fumarte mientras no llegas.

¿Y tú? Pregunto fulminado,
reescribiendo mi historia
en estas miserables líneas
que ya no piden ayuda
porque saben que la han perdido,
que ya no piden compañía
porque saben que la han tenido,
que no piden nada más que
saber, amada mía, a dónde has ido.

Y entre alegrijes idealistas
y catrinas enamoradas,
lanzó al cielo el grito de guerra
que culminará la nada que en mi queda,
envió mi mensaje a los más
reconditos lugares, donde
ni las hormigas sordas
querrán escucharme.

Soy el hombre amigo de todos
condenado a vivir en la sombra
de mi desidia, de mi amor,
del capricho de mi piedra roja,
ahora hecha arena y la arena
al desierto y el desierto a tu
lugar donde ni el recuerdo
pesa, donde ni mi persona
se te atraviesa en un profano pensamiento,
entre las metáforas de un cuento,
ni entre el sexo que contento
duerme sin saber que yo te espero.

A la mierda primavera,
a la mierda mi razón,
que me muera antes
de que vuelvas, para
que deje implorar por tu presencia,
siempre ausente, mi estupido corazón.

17 feb. 2010

Requiem

Hoy te pido que me olvides
que hagas de cuenta que no existo,
que ya he muerto.
Como si nunca hubieran encontrado
mi cuerpo,no tengo tumba.
No busques una lápida fría
que cobije tus lágrimas.

Imagina que me he ido
para siempre
y no me extrañes,
no digas a nadie que me amaste;
no me halagues en muerte
todo lo que en vida criticaste.

Si te busco, si te llamo,
¡Por favor no contestes!
es mi alma que no ha pasado
a segundo plano;
un fantasma que molesta,
pero no espanta.

Yo te pido que anotes
mi nombre en hielo
y luego lo pongas al sol
para evaporarme,
para ser viento, aire.

Fúmame hasta que se te
acabe la memoria
para ser co2 contaminante,
co2 que contamine el cielo
y no tu corazón.

Bórrame de tus labios,
deja que evacue tus besos,
deja que las asperas caricias
del deseo animal ajeno
borren de tu cuerpo mis señales.
Si preguntan por mí
di que no me conoces,
no te costará trabajo.

Por las noches, cuando tengas
ganaas de mirar a la luna,
¡No la mires! porque
sera ella mi mensajera,
la noche te obsevará
y me contará lo que suceda.

No llores, aunque sé
no hace falta que lo pida,
(Mi deceso no causará
tanto dolor como pudo
haberlo hecho antes)
y de mi ausencia en poco
tiempo dejarás de percatarte.

Si entre lagunas de pasión
cotidianidad o arte
alcanzas a recordarme,
haz como que nada ha pasado
y vuelve a olvidarme.

De la soledad que tanto amas
te pido no tengas celos,
pues a sabiendas de
mi caracter entenderás
que ha falta tuya
me hizo falta una amante
y fue soledad la única
dispuesta a compartir conmigo
esta mierda de mí que dejaste.

Y si algún día en mi
desvelo escribo para ti
correré a tus sueños
a recitarte las líneas
que conmigo no murieron.

Hoy te pido que me olvides,
que hagas como que no te amo,
que cures tus heridas con el tiempo;
pediré a mi mente
que en este sepulcro
ponga tu nombre como epitafio.

hoy te pido que me olvides,
pero no que dejes de rezar
para que el cielo me perdone
lo que tú no has perdonado.

Nueva vida.

Aquí estoy, escondido
en donde el viento me olvida.
Eruptando el último te amo
circunsidado por los doctores
anécdoticos del presente.

¿Qué tan lejos estás
voz a mí indiferente
que con desdén me condena
a toparme con la muerte?

Verso, prosa, rima,
la estructura da igual
cuando de mi poesía
dejas de ser participe,
al alejarte, al vivir en paz.

Y ya, metido en una cantina
mas no esclavo de ella,
lo que me deja tu partida
es mi nueva vida de bohemio.

16 feb. 2010

Propósito de Enmienda

Melania llena de rafia
dulces y amargos,
tibios y fríos;
todos tus recuerdos
te dan la bienvenida
a esta tu mansión
tan falta de probidad,
tan llena de austeridad
sin derecho de indemnizar.

Bendita tú, a encabezar
mi lista de mala conducta
a burlarte de mis propósitos de año nuevo,
llegas para renovar los votos
de silencio pre-escolar
de castidad que amenaza la yugular
de austeridad y sequia
de culpa y pecado
del mentado propósito de enmienda.

¿Cómo sabias que te extrañaba?
¿Quién te dijo que te necesitaba?
pasa y siéntate que tu lugar te espera
la cocina esta a la derecha
la cama en la alcoba
y mi amor donde lo dejaste
intacto esperando por ti…
esperando tu regreso,
Si tan solo te pudiera olvidar…

8 feb. 2010

Dilusión.

El armonioso silencio de la postguerra sentencia aquellos cuerpos a mantenerse dormitados, con la esperanza de que al despertar sean nombrados héroes, salvadores, guerreros. Dentro de cada herida se ubica una bala, en ella, numen de los cinco sentidos de aquel licántropo, profundas heridas de alto calibre; en él, eterno fugitivo de la luna llena, plata pura.
Lamiendo, con las pocas fuerzas que quedan en su cuerpo, se encuentra la quimera, el hombre lobo, el loco que cree estar muriendo, sollozando la agonía, la diosa, posando con la gracia que debe cada parte de su anatomía.
Comienzan los sueños a fluir en la pantalla que más agrada a ese ser extraño, murciélagos, camaleónes, espantapájaros, un fondista que a media carrera es atacado por un calambre, burlas, hipocresía, sarcasmo, compasión, miserable compasión, se levanta, pero cae de nuevo, los inmaduros lo apedrean, aún viendo correr su llanto que bajo la lluvia parecieran gotas corriendo por su cara, sólo quien lo conoce diría que verdaderamente está llorando.
obscurida, silencio, el palpitar de aquella escena, acelerado, el respirar exitado; aunque tengas miedo, tienes que cerrar los ojos.
De nuevo, nubes, azul, de un lado la luna, claro y perfectamente visible, en contraparte el sol, astro amarillo que deja ver su alma al despuntar el ocaso. Al fin la noche de luna nueva, estrellas por doquier, estrellas que son como joyas, estirar la mano para hacer un collar y derramarlo entre esos bellos senos que tanto amas. Fuego. Llamas, las estrellas han quemado a tu amada, amada de papel, delirio fugaz de la conciencia dilusoria. Despertar, debes despertar, por favor abré los ojos.
Silencio, la respiración calmada de la nieve entre tus brazos, nieve derritiéndose por el calor de tus manos, nieve de leche, leche que sorbes con tus labios sedientos, sed que se calma de repente, cuando dentro de mi pecho hay dos corazones latiendo. Entonces, verdaderamente no quiero dormir, que es como despertar, y al despertar te pierdo.

21 ene. 2010

nocturno

Aquella tuerta me observaba
con el único ojo que tenía,
me invitó a acompañarla,
yo no sabía que estaba maldita.

Me acariciaba con su aliento,
me dijo lentamente al oido
y sin dudarlo, te quiero,
caí en su trampa, en un segundo.

Bebí cenizas de esperanza
mientras ella acariciaba
tiernamente mis sueños,
me hizo creer en su cariño.

Tomé entre mis manos lo que
ella, pagana, me ofrecía,
y en el delirio de la tristeza
me acosté con ella.

Fueron sus lunares iluminados
los que me hicieron enamorarme,
entre guitarras y música,
para mi, aún desconocida;
se introdujo en mi cabeza.

Colgué en cada una de sus
más grandes estrellas un beso,
acaricié tiernamente su
intransigente belleza.

Conocí, al tocar su sexo,
la forma en que se estremecía,
aquí, sólo conmigo,
en este preciso momento.

Y entonces eyaculé sobre
ella mi maldita agonía,
para enjendrar lo que ahora
son letras en esta poesía.

Y fue maldita es cierto,
pero puedo amarla toda la vida
y recordarla con estos versos,
dedicados a mi delirío,
a mis pesadilla y sueños,
a mi noche bendita.