29 abr. 2011

Te odio.

Tengo ganas de estrangularte
de poner tu ser entre mis manos
y apretar tu hermoso cuello blanco
hasta que dejes de respirar.

Pero no lo hago porque sé
que cuando mueras voy a extrañarte
más de lo que ahora
y menos de lo que jamás.

Tengo la necesidad de arrancarte el corazón
para masticarlo,
deglutirlo
y vomitarlo.
Pero sé que si lo arranco
me harás más daño del que ya has podido.

Me dan ganas de destrozar por completo
tu vientre, pero si lo hago
a qué tendré ferviente fe,
a qué podría rogar por resurrección.

Sí, es verdad que me arde el alma
porque no puedo odiarte
y quiero con esas llamas incinerar
el amor que siento,
pero tengo la necesidad de tenerte
tengo la necesidad de tu cuerpo.

Y si no vuelves verteré todo ese veneno
sobre mi propia existencia
y lo más frustrante de la experiencia
es que seguiré vivo para amarte.

29.nov.2010

Nota

No puedo devolver a mis sabanas
El gusto de retenerte amada.

Se han cansado ya la horas entre mis arrugas
De esperar la caricia de tu alma.

y me atrevo a pensar lo jamás pensado
Cuando en la tundra de mi cuarto
Eyaculo un gran chorro de nostalgia
Sobre una Aurora falsa que sabe a madrugada.

A despertar otra vez y escuchar promesas,
Con suerte un te amo escondido
Entre las mentas que refrescan tu aliento
Y después ese adiós acostumbrado,
salado,
con prisas,
con aroma a persecución
y vestido del miedo que causa ser descubierto
Engañando.

Expulsado a esta madrugada insípida estoy condenado.
Las marcas de mi corazón recurren el ayer:
Los fusiles esperando mi alma
Tu corazón esperando otro querer.

La luna burlona gritando entre llamas
Se esconde tras el llanto del amanecer.
Cuando se acaban entre cantos de coyotes
las esperanzas de volver a ser amado
como antes de que la noche
decidiera quedarse callada.

24.dic.2010

Perdóname.

Hoy, no sé a que hora,
ni, amor, en qué tiempo,
supe que te amaba,
desde hace tiempo.

Porque duele
y es dolor la vida,
amor mío,
me arrepiento.

Presente día y noche
estaca clavada en mi pecho.
En rituales,
en pensamientos,
en noches
y amaneceres
sigues, y seguirás siendo
mi modo de vida,
mi inspiración,
en días de lluvia,
mi techo.

Porque te debo,
no sólo la vida,
ni la próxima muerte.
Te debo,
el cielo en que creo,
el infierno en que vivi
y la felicidad en la que muero.

Gracias,
aunque no lo dije,
por darme lo que tengo.

Nos vemos,
en otra vida,
en otro cielo,
lo lamento,
madre, fuiste mi respeto
y seguiré extrañándote,
hasta que la muerte
me lleve a tus brazos,
a tus labios,
a tu lecho.

09.ago.2010

Oda al pensamiento

I

Mis pasos se acompañan,
derecho complementa a izquierdo;
ellos se aman en silencio.

Pensamientos diáfanos
que reviven al más antiguo
hubiera,
que se vuelve fuego.

Nada es claro,
neblina,
sin faros.

II

Estoy cansado,
mas no viejo,
mas no vivo,
porque a ratos muero.
Y no despierto.
Soy un joven muerto.

Árboles que se molestaron
y me retiraron el habla,
hora de buscar
identidad en una dama.

III

Confusión,
marcapasos,
todos estamos buscando
y nunca lo encontramos.

Confusión,
alcohol;
todos estamos bebiendo,
pero a ningún otro duele el corazón.
(¿)Sólo a mi(?)
o al menos eso creen.

IV

Marginal conciencia de lo efímero
que con lastimero rencor
se ha juntado con la memoria.
Paradoja,
Infinito agujero negro.
Desespero.

Matinal hambruna de tango y hechiceros.

V

Las letras coloridas en el cielo
provocan de algunos la ilusión.
Las letras negras en mi pecho
causa son de su temor.
Las letras grises en mis sesos
el microcosmos hipotalámico destrozan.

¡Me cagan las letras rosas!

Engañan,
rastreras
y vuelven a los idealistas y románticos,
los perros más infelices.

No sé a ustedes,
pero las noches ausentes
me pesan,
me pasan,
y no calientan,
ni enamoran,
porque no abrazan.

Algo sigue haciendo falta.

VI

Pausa
¿Cómo he llegado aquí?
La balsa destrozada,
los sueños destrozados.
Tormenta asesina.

VII

Nadie puede definir al tiempo,
nadie puede definir el espacio,
sombras son de la abstracción humana.

Nadie puede definir el amor,
porque es la metarepresentación
de las necesidades internas
que ni siquiera el Glorioso conoce.

VII

Confuso, muy confuso,
así es el andar de mi alma cansada
que se autodestruye,
que se demorana
y jamás se vuelve a crear.

18.ago.2010

Locura del desierto.

¿Dónde está la sonrisa
que provoca el éter de tu brisa vespertina?
Ahora que, escondido
en los escombros de una tormenta compartida,
imagino que es tu madriguera
tan inestable y húmeda como la mía;
construcción con
paredes de opalina
y un manojo de
sueños con espinas.

Mientras disimulas tu tristeza
en la sombra del silencio
yo me encuentro
imaginando nuevos días
y vivo en ellos.

Entre azucenas y
olas espumosas me despierto,
aunque te amo,
con tal de no extrañarte,
encuentro falso asilo
en otros nombres,
falsa pertenencia
en otros brazos.

¿Dónde está el sueño
que provocas cuando estridulas?
Esas van siendo letras
de otro cuento.
Versos de otro Cerbero
que crees reconocer,
pero sabes que,
como yo,
estás sufriendo la locura del desierto.

Y parece que encuentras
solución a lo irresolvible
hasta darte cuenta
de que no hemos vuelto
al confort de nuestros cuerpos
ni al abismo de nuestro cielo.

Sï, aunque no queramos,
amor, estamos muertos.

Porque dijiste no más...

Porque dijiste no más
sucumbió la esencia
que susurraba a mi oído
todas las cosas tiernas.

Se volvió mi corazón
de piedra y en noches
como esta, sin reproches,
me vuelvo dolor.

Los árboles que callan
porque no quieren llorar
inhalan tu recuerdo
y tu olvido reclaman.

Si te traigo a mi lado,
densa pared de humo,
debo apagar mi cigarro
y dormir el murmullo.

Cuando el alcohol
duerme mis anhelos
me siento en la cama
a exhalar tus besos.

Cuando tus besos
se han ido tan lejos,
te imagino conmigo
para que me des más.

Pero ya no estás,
eres un gris que
arranca de la razón
de mi pecho,
que arranca el alma
de mi psyque.

Y a reinventar la vida,
a cantar otros versos
en los que tu nombre
se vaya diluyendo.

Porque nunca fui
lo quisiste tener
me estuve consumiendo
en tu Platón
por ángel guardián,
en tu Aristóteles
por demonio fisgón.

Ahora serán mis héroes
las calles sin nombre,
serán mi cura
los tragos de viernes
como alas sin rumbo,
será ahora mi pan
la fe en lo idílico.
Volveré mi Cristo
la soledad a la
que siempre he huido.

Porque te fuiste expropiando
y a pesar de ya no ser mía.
Te sigo extrañando.

Basura

a soñar otra vez con tu cara obscura
porque la vida no es para gozarla
sino para comerla cruda.

Aunque llueva la música sobre mis sesos,
aunque sufra hondamente el alma,
eso no importa,
te lo juro que no importa.
Todos nos atenemos a las circunstancias.

¿Llorar? eso nunca vale la pena,
te lo juro, pequeño amor perdido,
sé que si te veo ya no te conozco
no porque no hubiera querido estar a tu lado.
No me creas: Tuve muchas barreras.

Y he perdido el rumbo ahora,
el rumbo de la conciencia y la cordura,
no hay integridad,
no hay sobrevivencia.
Sólo queda de mi pecho la basura...

19.sep.2010

14 de febrero

La lluvia de antiguos días,
ácida como mi tristeza,
hace que las mariposas sigan escondidas
en las hendiduras de la vil
mentira que tanto te interesa.

Me agobian las mujeres
que tus enunciados pronuncian
y fingen sus caderas
queriendo convencerme de que son las tuyas.
(pocas veces lo creo)

Y será mañana entonces
la mañana en que no vuelves
y las azucenas habrán de secarse
junto con aquel libro de Sabato
que pensaba regalarte.

Las multitudes agobiantes
me cercaron hoy en Madero,
parejitas arrogantes presumiendo
que su amor es duradero.
(disculpen que me ría de los ingenuos)

Y así como ellos fui algún día,
como está noche me sentaba
para escribirte un poco poesía
que entre cartas de más guardabas,
después de ser leída perecía.

Entonces ahora después de cuatro años
de sufrimiento intermitente,
después de que se terminó la luz de la alegría,
me siento de nuevo a escribirte
(como siempre)
en la víspera de mi depresión no cotidiana.

A escasa horas de lo que será
un pequeño recuerdo de lo que fue,
me hago la idea de que no volverás
y no es que odie a quien ama,
sólo es que me da cólera saber
que la felicidad no es colectiva.

14.feb.2011

Carne

Sí, aunque me negué he vuelto
para escribir lo poco que he generado
en estos días de literario asueto,
en que el tedio se volvió exagerado.

Madrugadas en las que inerme
me he arrojado sobre la sombra
de una rosa que ante mi se yergue,
en el obscuro letargo de la zozobra.

Minutos de cansancio injustificado,
rezos sordos al Cristo imaginario,
de raspones en las alas que me he inventado,
de nada.

Ahora es en estas letras que trato
de desahogarme como es necesario
a veces cuando el retrato
se ha cansado de lo cotidiano.

Y es aquí donde te explico
que hace ya algunos días
me he sentido enamorado
de un pedazo de carne sin pupilas.

¿Será que es ese cuerpo la respuesta a mis pesares?
¿Será que esta noche tendré al fin sobrio descanso?
más bien seguirán cesando mis cantares
porque aunque trate de reemplazarte, yo te extraño.

A. Secreto

Maldita sea tu madre por engendrarte
mi pecado
Jing-jang
bendito sea su vientre
en mi altar iluminado
por los rezos de mis demonios más arcanos
y también sagrados los segundos
por traerte a la guerra de mis chacras
profanos
malvados
etéreos pensamientos en el vaivén de etílico resultado
que me provoca el idilio puro de agujerar la vía láctea

Sin cuerpo la soma de tu figura
pedazo de carne sin condimento
bendito tu antecesor el laudero
que impregnó de guitarra tu osamenta
silenciada
permíteme componer una pieza para (con) ella
-sin tocarla-
minuet
secuencia lenta
velos de novia tintados de negro
¡Tocata y fuga!
éste es el preludio del zero

Delirio vago de whiskey senecto
son estos suspiros de humo que anhelan tu esencia
perfume burgués con jabón y azucenas

La sábana de piel de unicornio te espera
fría
ausente
etérea
polvo de amargura
secuencia ilusoria
adicto me he vuelto a proyecciones tuyas
-a todo-

En el calabozo se condena
el tuerto condecorado por su debilidad
(espera mientras)
sangre de cristo e infusión de rosas
bebida que sólo eriza las ganas
café sin azúcar
mundano delirio que pasa

Rallo las paredes de estas palabras
e inhalo los fragmentos de mi fiel de deseo
*pongo tu tallo en un florero de vidrió –orquídea-*
esta pasión-parafina arde continua
me derrito
no me quemo

Tus labios sagaces
cerezas
catalizadores de tu aliento (suspiro)
combustible puro para mi sentir mordaz
y no me enciendo
y no me enciendo

La roca partida de mi pecho ladra
Refinadas las manos que acarician mi cabello
mi cara
y mi cuerpo
v v
i i
e esclavitud e
n y n
t t
o o
que no consuelan

Soledad
cámara de gas
que nutre el gris de mis cortinas
cabina de radio vacía
sin señal sin salida

Estas letras son un eclipse destructivo
de mis arraigadas creencias
-allá a lo lejos no hay nada-
nada más para sentir
el calor de tus iglesias más cerca
-convento-
creo en tus imágenes como en nada creo
y no las conozco
sístole ignorante
diástole silencio

Soy el ojo bajo el párpado de la hormiga dormida
¿Tomarás en tu mano la lupa?
¿Habrás de matar sin sentido?
puede que ya no despierte el insecto
y con él
el sentimiento perdido

Maldita sea mi madre por enseñarme a sentir
co(´)mo quiero
bendita la creación por dotarme de locura
-para conocerte sin dulzura
para recordar sin saberte-
en el punto final habrán de morir estas letras
porque no hay punto y aparte
incertidumbre silencio

No tengo afán de crear nueva tierra
enciendo una vela
y sobre esta hoja suspiro para quedar vacío
con la mano en la frente

En el nombre de tu alma
de tu cuerpo
de tu mente
*miro el cielo (si es que existe más allá de ti)*
-amen-
Amén

J.P. Casell

Me dejas

Que ha muerto el grande
y la dulce hada no puede aguantarse,
dada la circunstancia llora por la noche
y duerme por la tarde.

Pero esta amargura no sólo es suya
a pesar de creer ella que me es ajena,
sufro también la herida eterna
que se hace más grande en estas noches frías.

Y la locura se hace poca con la depresión;
vuelve a aquejarme penas viejas
y falsas condenadas dictadas a mi corazón,
que no te deja,
ni se aleja,
ni se queja a pesar de la sublemación.

Que me desprecias y no interesa
lo que alguna vez interesó.
Y es que dejas que me muera
Sin ninguna, comprensible, razón.

Aquí aparecen tres puntos suspensivos
que te dicen que mi inspiración se terminó;
ahora que me dejas, ahora que te alejas
te llevas contigo esta despedida
que nada dice
porque más no vale mi alma de trovador...


26-dic-2010

En el umbral de un fuego antiguo.

En el umbral de un fuego antiguo
se me va apagando tu llama,
como cataclísmo sugestivo pienso
en deseo
engaño
absurdo
destino.

Consumadas batallas han ganado mis demonios
y son ahora héroes regocijándose
(para ti, pero no contigo)
sobre las plumas de misterios pertrechados
por aves de mal Agüero.

Solo, como fue desde de antes de tus tiempos,
solo me siento y no encuentró respuesta
ni labios
ni brazos
ni techos que soporten la tempestad.

Se me enguzanaron tus besos
putrefactos cuerpos de estética romántica,
paulatinos van siendo los segundos
y tus bacterias sobre mi van muriendo,
lento,
noctámbulo despertar en silencio.

Digamos que eres la perfección,
no existes,
eres como el dios que mis padres me inculcaron,
no te creo.

Y hoy antes los ojos de ángeles opulentos
vienes a callar mi plegaria
que pide te vayas llendo,
te vayas llendo.

Pero entiende pétalo de rosa negra
que aunque fueron las comisuras de tu cuerpo mi alimento
autótrofe me he vuelto
para mi vivo y por mi me estoy muriendo.
Corazón pedazo de carne blando
que crudo estoy mordiendo
y aquí te lo regalo
(de nuevo)
digerido,
inservible,
te lo devuelvo.

Y no llores!
Cuéntale al mundo que el pecado
de este poeta miserable
fue haber escuchado el canto de las sirenas
que lo perdieron
antes de llevar sus riquezas a tu puerto.
Antes de encallar en tus tierras,
antes de conocerte por completo.

Vive feliz,
tranquila,
en tu ilusión cenicienta
esperando a ese amante
que,como ya es costumbre, esta tarde tocará tu puerta,
tu cara,
tu sangre,
la memoria que dejará de perfumarse con mi nombre
para extrañar al mancebo
que conoce de tu sexo el arte
que ignora este artesano de la palabra absurda,
de la palabra muerta.

Él es quien aprendió a dar caricias,
yo soy más cobarde
hago a un lado mis delirios
y trato de justificar lo injustificable.

En la comisura de los labios de una vida agonizante.

En la comisura de los labios de una vida agonizante
resuena el aullido de un miedo solitario,
se queda la noche preñada por el eco mortuorio
de este latir que no deja de ser adolescente.

Veo en la oquedad de estas letras,
la resequedad desdeñosa de mi alma
desollada por acciones secretas
que no se callan y se quedan.
Que no se callan.

Llanto olvidado en una nube etílica,
llueven dagas de incertidumbre y vacío
¡que dolor me encierra en inconsciencia ridícula
de pasado irresoluto, de no místico futuro!

La corriente de mi razón se contamina
por la basura no degadradable de mi pasión.
Y se cansa de gritar el vástago de mi sueño
porque tiene frío y hambre,
porque no tiene el cobijo de una madre
porque los jinetes de irreverentes pecados
le arrancaron el corazón.

II

Pregunta Dios: ¿De que te arrepientes?
y yo sólo me quedo mudo
vomitando en las mañanas tres serpientes
que ayer envenenaron mi sentido.

Soy hereje sin querer serlo,
soy un hombre que se equivoca
pero no se arrepiente porque ignora
cuáles son los males que ha pertrechado.

Esta culpa carcome mi tiempo,
esta urticaria no se cura
porque lo que la esparce
es justamente mi mente en movimiento
y los fantasmas de la madrugada
en la que se me hizo tarde.

No hay verso, ni rezo, ni dogma
que pueda salvarme del infierno de mi pecho
donde los ángeles son simples adornos
y los demonios comandantes de mi soma.

III

Hoy soy un ente andante,
iré por la vida sin querer ir,
saldrán palabras de mi boca sin decirlas
escribiré poemas sin sentir.

Porque ayer se le acabó la verdad a mi mentira
y las creencias son ahora pedazos de redención
he derribado mi iglesia
con las llamaradas de mi instinto pueril.
Fue quizás una duda resuelta
que me ha dejado sin fe ni religión.