29 abr. 2011

Te odio.

Tengo ganas de estrangularte
de poner tu ser entre mis manos
y apretar tu hermoso cuello blanco
hasta que dejes de respirar.

Pero no lo hago porque sé
que cuando mueras voy a extrañarte
más de lo que ahora
y menos de lo que jamás.

Tengo la necesidad de arrancarte el corazón
para masticarlo,
deglutirlo
y vomitarlo.
Pero sé que si lo arranco
me harás más daño del que ya has podido.

Me dan ganas de destrozar por completo
tu vientre, pero si lo hago
a qué tendré ferviente fe,
a qué podría rogar por resurrección.

Sí, es verdad que me arde el alma
porque no puedo odiarte
y quiero con esas llamas incinerar
el amor que siento,
pero tengo la necesidad de tenerte
tengo la necesidad de tu cuerpo.

Y si no vuelves verteré todo ese veneno
sobre mi propia existencia
y lo más frustrante de la experiencia
es que seguiré vivo para amarte.

29.nov.2010

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