21 abr. 2009

Sin ti.

No sé como describirte en algunas lineas,
ni como escribir lo que siento, que te amo,
que te amo y necesito pasar en textos diarios
lo que no te digo, lo que siento, que te amo.

Y estoy ya cansado de tanto que te insisto y
que te grito, a tus oidos sordos, a tus labios
claros como el aire, necesarios como el agua,
¡Ay mi niña! yo te amo, te lo juro que te amo.

No me retracto, nunca me retracto.

Ahora la decadencia es triste porque no queremos
que pase lo que debe de pasar, el caracol
del tiempo ahora es una liebre y ya te extraño
amor, yo ya te extraño, y también te amo.

Negaremos mil veces los malestares del corazón
porque le preguntamos a la mente y ella es
sociopata y no entiende que el cuerpo necesita
sacar lo que le aqueja y lo que le exita.

No quiero que te vayas, pero ya es muy tarde,
me dedico a escribirle un poema a esta tarde
en la que marchaste sin decir adiós, y me dolió,
pero ya quiero que regreses, porque yo te amo.

Sí, pero no sé porque tú no entiendes, quizás
no me expreso en el lenguaje correcto, pero
aunque te vayas y ya no regreses, niña de mi vida
yo te juro que pagaré lo que te debo, y te seguiré amando.

¿Sin ti qué sentido tiene la poesía?
no importa, sé que voy a seguir escribiendo,
(no te irás, ¿Verdad?)

No te preocupes.

Madre: que no te preocupe
mi estado de fin de semana.

Es normal que me suden los ojos
de desesperación, pues

una dulce dama me ha hecho
pedacitos toditito el interior.

Y con canciones pego el alma,
y con silencio el corazón.

Madre: No te asusten las lágrimas
duelen las cicatrices, la poesía
el recuerdo, la desesperación.

Y es que no encuentro la manera
de llenar la limosnera de cariño,

que no tiene fondo, que de mi no ha dejado
ni un quinto y ahora necesito un millón.

Madre: ¡Tú sabes de amor!

Estoy aprendiendo de este dolor
que es eterno y constante,

que es llanto y silencio,
que a veces se hace alcohol.

Madre: mis hermanos se preocupan
tanto como tú por mí,

pero deja llorar a tu pupilo
deja que sane su interior.

Y si la nena sigue despierta,
el nene segura sufriendo,

no tiene sueño, ni tiene hambre,
ni se le ensucio el pañal, le duele el pecho

¡Está conociendo el querer!
le duele señora, la mujer

y yo que estoy con el todo el tiempo
te aseguro que va a seguir llorando,

hasta que se le sequen los ojos
o se haga de hielo, o consiga
un nuevo y olvidadizo corazón.

Perdónalo, por favor, entiende
lo que ella no puede y abraza

a tu hijo enamorado, que no llora
de hambre, madre, llora de dolor.

Yo sé el estará agradecido, agradecido
de de tus brazos y tu hermoso querer.

Madre: ya no sufras al verme desnudo
y llorando por este amor endemoniado

que nunca, te juro, negó lo que le he dado
porque de lo que le di nunca se enteró.

Madre: perdóname, estoy enamorado y
ella, mi amada, nunca dijo que no.

¡Te extraño!

Siento que me observas,
siempre aquí, ahora.

Los árboles susurran,
conspiran, quieren
hacer regicidio y aquí
en no se donde,
yo cargo la corona.

Se despide la conciencia,
lápiz, punta, hoja y tu ausencia
para que mi corazón
explote y manche las paredes

en miles de palabras
con millones de letras,
todas, juntas, soñando
ser algo que nadie acepta

y yo muerto entiendo
el mensaje completo
con los ojos entreabiertos,
muerte, sangre, ella.

Nublado, el día nublado
como mi pecho y los prejuicios
encima y con hambre.

Toc-toc- algo golpea la puerta,
quiero salir y no hay manera.

Frío, como el vidrio de la ventana
húmeda como el espejo imaginario
o la autocritica y la conciencia.

Sol seco, Luna nueva,
nada en el cielo brilla,
sólo es infinito y galaxias,
galaxias de pensamiento
de amor, y mi cojín durmiendo
locamente perfumado.

¡Oh! Silencio, silencio señor
no ronque que los ronquidos
son malvados demonios
que matan el sueño y el despertar
asesina al enamorado.

Terrible, estoy en mi casa
con un Borbón casi acabado.

Tú, fuiste Tú retrato
lo que me estaba mirando.

Lo toque y se deshizo,
leer, recordar, sufrir, llorando.

Y entonces me hundo en la
mirada que no es de ella,
que no sé que es...

Mis manos temblando sobre
el pasto, mi cara pegada en la
tierra y me sentí pesado
con un caracol babeando mi espalda.

Estabas tu ahí, en un banca
y yo en el suelo, moribundo.

Quise tomarte de la mano
¡Y no puse! Tú te fuiste
¡Te fuiste!

Te recordé y escribí en mi mesa
este poema para que no leyeras.
Sólo fue ceniza y olor a maderas.

Desperté llorando por estar aquí,
en mi casa solo, solo como yo mismo,
con el lápiz en la mano y una hoja
blanca con dos palabras en mayúsculas:
¡Te extraño!

Preferí escribir a mi manera esto,
esto tan extraño que siento, que creo
se llama amor.

Bebí sueño y estuve ebrio
resaca de tu imagen, de tu cuerpo,
pasando la sobriedad de tu mirada
te escribo que la realidad es sueño
de aquel sueño por la madrugada.

16 abr. 2009

¿Es tan díficiil escojer?

Mira amigo cuando me contó que estaba confundido
yo le dije a aquel hombre un par de simplesas complejas
que lo dejaron un poco aturdido y pensativo.

El en la cuerda floja estaba decidiendo dar el paso
que podría adelantarlo o llevarlo a la muerte.

El sudor en su cara resbalando como lágrima,
como alcohol destilado de la cruda mañanera
y sediento,
el sol en sus ojos penetrando e irritando hasta
que se hacen chiquitas las pupilas y más grande
el temor de seguir avanzando.

Yo al otro extremo, sentado, fumando, esperandolo,
le dije que iba a caerse, pero tú lo conoces ese
tipo es muy terco y siguió caminando.

Sostuve la respiranción, porque hubiera apostado
que se caiga y no tiene alas para volar,
se partiría, según yo en mil pedacitos y posiblemente
ya no habría de volver.

Equivocado y desconcertado estaba yo,
pues caminó el hombre aquel sin errar
y sin mirar abajo con la cabeza en alto
y los nervios a punto de estallar. Y no calló.

Amigo, ese tipo es terco, si,
yo seguiré esperando al otro lado
y contradiciendo lo que dije en un principio
sé que llegará sano y salvo
y claro, un poco palido y debilitado.

15 abr. 2009

Noche tuya.

Cuando el horizonte se desangra
y mi juventud aclama un amor irreprochable,
aparecen los fantasmas y las sombras
que hacen este deceso irrefutable.

Eros, Afrodita, epitafio en la piedra fría.

Noche dionisica mata mi agonia
con el erotismo falso de una
ninfa de aire, o de cortina.

Psyque desmorina la metafisica
que esta noche se ha fecundado
en mi cama mientras dormía.

Hypnos, tras mi cuerpo cansado.
Cronos, sobre mi cuerpo recita.
Tanatos, tras mi ojos radica.
Triada que se encuentra en mis
venas, aguardando, esperando.

Esta es la pesadilla de la que nunca
se despierta, caminando entre el pasto
blanco voy dejando a mi paso
un sembradio de flores negras,

que se secan y se vuelven polvo,
polvo no más como mi cuerpo entre la tierra.

Cerbero aguarda a que cumpla mi condena
y después libera mi alma en la madrugada.

Los dioses me condenan al estar solo
porque tú amada mía no estas conmigo
en esta noche tuya.

FELIZ CUMPLEAÑOS

Cumpleaños tuyo y de nadie más,
las cosas como comienzan terminan
sí, este día tarde o temprano debe terminar.

Todo desde hace un año sigue igual.
Amigos los que que quedan, ya lo he
dicho, que se vayan los que no pueden
continuar a tu lado. Tranquilo.

Familia la que te mantendrá siempre vivo
con su calor hogareño, apoyo y cariño.

Y el amor, ya lo hemos conversado,
no pasa nada, tranquilo, por favor
no te quedes en silencio como ella
que me duele saber lo que
en silencio piensas.

Y sé que al llegar a casa portarás
la mascara policromatica de los mil gestos,
mientras por dentro te consume el dolor,
el coraje, la confusión y quizás el arrepentimiento.

Las velitas estarán sobre el pastel,
dieciocho está vez, aunque al parecer
tu crees que mereces dieciseis,
y yo sabré lo que pedirás al apagarlas,
lo de siempre, ya te dije: ¡Calla!

Lo único que quieres es comprobar
que avanzas y no que te quedas,
pero sabrás que todo sigue mal
porque está mal al apagar las velas.

Abrazos, halagos y mañana todo igual
monotono hasta el llanto o distinto
hasta la locura, pero tú tranquilo amigo
las cosas pasan y la madurez ayuda.

Pero si tan mal te sientes,
¿Por qué sigues respirando?
ilusamente crees que las velitas
van a cumplir tu deseo

y que despetarás donde comenzó
está jodida pesadilla
que parece no tener final...

Dejame te abrazo y digo:
¡Feliz cumpleaños!
y sabré que piensas:
Sí, claro.