24 oct. 2011

Cuando se me colapsa la existencia.

Cuando se me colapsa la existencia,
como clítoris sonrojado
pasando del placer al dolor,
tomo un pedazo de hoja
y cago letras obscuras sobre ella.

Se me palpitan las carnes
cuando se detiene mi corazón,
confuso sigue siendo el tictac
de las rosas y el amor.

Como la piedra filosofal
te palpo y te busco
y nomás no te encuentro,
falso epígrafe son mis días,
ya se termina Octubre
y con él se me va borrando tu nombre.

Ya comienza Noviembre
y con él se extrapola la fiebre,
me quiero quedar dormido
me quiero cortar las manos,
y las metáforas,
y el café,
y la sed,
y la miel.

Estoy muy cansado mujer,
estoy harto de la falsa piel,
mirá cómo se me agotan los huesos,
y se me explota la cabeza
y se vacían las botellas
para estar sobrias
y así sombrías
se me acaban las ganas
en pos de aniquilar
las gotas que derraman
las tramas de una mueca
que ya tus pupilas no miran
y que tus tiernos ronquidos
no soplan,
quiero destruir los sueños
que ya no abrazan tus costillas
ni tu cadera
que nunca fue mía,
que nunca será...

Que se muera esa
esquela de tu aroma,
que derrame lava
aquella que fue tu almohada,
que se clave en mi alma
el desprecio que de tu pecho emana.
Que se me consuman
las notas menores.
Que sobrevivan los estigmas
pero se pudra la madera
de esta cruz que de tu rencor
me sostiene en la pared
de la poesía mundana.

Castañeda

Me gustaría beber
sorbos pequeños
De tus perlas sabor otoño
Y curar las llagas
Que manchan mis gritos
Y mis letras
Y mis manos entregadas
A la tierra olvidada de un panteón.

Si tan sólo fucionarte
Pudiera y mutarte
En todas las estrellas
De cálido seno
Y frío explendor.
Big bang.
Hojitas de menta.

Si tan sólo llovieras
Y mojaras mi osamenta
Desgarrada
Polvorienta.

Y a pesar de todo
En estas esquelas,
De sal con sabor
A pasado,
Te transmito en ilusión,
A cada paso
En cada una de ellas,
Mariposas que viven
Como sentencias muertas.

Ya pintaste de púrpura
Las flores de mi jardinera pectoral
Y te corto un ramo
Y lo envuelvo en celofán;
Te ofrezco los capullos
Que tú sin darte cuenta
Me viniste a sembrar,
En cada calle en que naces,
Como inmenso sol que alumbra,
Me calienta,
Me carboniza
Y me da energía para germinar.

Me gustaría beber
Sorbos pequeños
De tus perlas sabor otoño,
Para escribir y lanzarte
Versos sin sentido,
Como señales de existencia,
Desde la ventana del manicomio.

4 oct. 2011

del flechador de estrellas

Él estaba encasillado,
Caminando en el obscuro laberinto de su mente
Buscando su corazón
Que ya no canta.
Recuerda como sombras los pasajes del pasado
donde felicidad era mas que nueve letras.

No encuentra el camino
Choca contra cada pared que se encuentra
Y desvalido, sueña.
Mezcla de agrio sabor y mala textura.

Arde el alcohol que lleva en las venas
Cuando se enciende la llama de lo cotidiano
y ninguna canción lo consuela
Ningún camino lo lleva.

Busca alimento,
Tacos de carne,
Tostadas de piel,
Quesadillas de sesos,
Mordiscos de si mismo
Destellos de mitologias
Y arcanos deseos.
Sólo es una res sin dios ni mandamiento.

Refiere por su rostro el pez muerto,
Se sacó el mar de los misterios.
Profecía olvidada
El poeta tuerto necesita un poco de miel,
Agua miel,
Pulque,
Tragos cargados de Borges.
Que embriaguen

Sólo es él un jumento sin rabo
Y ellos juegan ponle la cola al burro,
En un colorido zigzag monocromatico
Solo es el un subhumano frustrado.

Y parece que se acabó el compás,
Se desfazó el celo y se convirtió en pervercion,
Gotas más gotas con paracaídas,
Un mundo sin viento ni magia,
Un día con falsas risas
De una tripa mal cuajada.
Carcajada tras la máscara
Y el humo
Y los grumos de futuro que se acientan
En la mezcla de ese aroma
Aroma que le huele a café
Y le sabe a ella.
Muralla,
Barrera
Un tren que no llega a la estación
Del silencio
Ni del ruido que es un silencio juguetón,
Pícaro,
Bizarro.

Él que vive en un Orozco
Ella que se revuelca en un Monet,
Le gusta seguir siendo pequeña
Y se divierte con el simio que toca los platillos
Sin que le den cuerda.

Manos mutiladas,
Hombre con muñones que laten
De nostalgia
Y que vibran como un violín sin cuerdas
Tocado angelicalmente por un vagabundo invidente
En los sucios vagones del metro.
¿quienes y cuando dejaron de llamarle dios?

Recuerda haberse escondido para que lo encontrarán después de contar hasta cien
Y el cazador se aburrió antes de pronunciar el diez.
Nadie lo ha visto desde entonces
Sigue él humedeciendo el agujero
En espera del ser alado que repare su falta
Y le provoque el éxtasis suficiente
Para volver a volar,
Sin plásticos,
Ni herbaceos,
Ni cereales procesados.
Canta y cuando se cansa silva
Para dibujar en el aire
Alegrías aureas de cristal.
No se llama miedo lo que sufre,
Es el tiempo
Y la dama de negro que lo penetra,
Que lo viola cada vez que se contraen los parpados.
No hay nadie mas allá del fuego
Cuando creyó que el amor era la llama de una vela incandecente bajo,la tormenta,
Y ni siquiera pudo encender la mecha.

Cada minuto cuenta,
Cada inalar y exhalar son cuentas
De un rosario que el mismo se reza antes de la muerte.
O quizás después.

Sufre el flechador de estrellas,
El espejo miente Blanca Nieves,
Los siete enanos trabajan y muerden.
El gusano está en la manzana,
Decapítalo con tus dientes.
Y se de nuevo el oráculo
Que explota en su vientre,
El bastago bastardo que siempre habrá de dolerle
Aunque mas de una ocasión te haya abortado.

Esta el susodicho agotado,
Lo vence el sueño,
El stupor de comerse a diario,
Lo subleva la manía de ahorcarse
Sin brazos,
Ni piernas,
Ni huevos.
La mejor huida antes de la inanicion.
Sufre el blues de los días,
Ya no suena el acetato de su vida
Que no tiene lado B.

Cumbres de infinita edad que cubren el horizonte,
él se sienta a observarlas
Sin llorar.

No hay cantos obscuros
Ni pies en su aventura,
Es el andar de su odisea
El camino de un efermo,
Las consecuencias del alz heimer
En conflicto con sus sueños.

5 jun. 2011

Sólo vuelve una tarde.

¿Qué haces?
¿Por qué no naces
y vuelves a morir?

Sólo vuelve una tarde
y destápate que hace calor.

Nunca el Distrito Federal
me pareció tan desértico
como hoy que no encuentro
el manantial de tu piel.

Apaga la luz y recuéstate,
disfruta la hermosura de tu vientre
y ve despetalando tu tallo
hasta dejar caer el último (no me quiere)
sobre el mecanicismo de un orgasmo (solitario)
y luego cubre de obscuridad tu cuerpo
y desaparece en mitad de un abrazo.

Devuelve la sonrisa a mi vida,
pon tu manto sobre mis perversiones
y no dejes que salga a verter
mi deseo en incontenible ira.

Recuesta tus rizos sobre mi almohada
y cuéntale a mis suspiros tus fallas,
recorre con tus poros las yemas mis dedos
y deja que tus labios sean libres por momentos.

Enciende entonces el final latido,
destruye las luces de mis pupilas
toma entre tus manos los pedazos de tela que arrancaste de tu cuerpo
y huye cenicienta mientras sigo durmiendo.

Cierra la puerta de tu regreso
y clava la daga de tu recuerdo en mi mente,
muere entonces de nuevo,
vive en otro mundo, en otro cielo,
que yo habré de despertarme
para encontrarme con la música de tu ausencia
que como cada mañana
canto y lloro a los cuatro vientos.

29 abr. 2011

Te odio.

Tengo ganas de estrangularte
de poner tu ser entre mis manos
y apretar tu hermoso cuello blanco
hasta que dejes de respirar.

Pero no lo hago porque sé
que cuando mueras voy a extrañarte
más de lo que ahora
y menos de lo que jamás.

Tengo la necesidad de arrancarte el corazón
para masticarlo,
deglutirlo
y vomitarlo.
Pero sé que si lo arranco
me harás más daño del que ya has podido.

Me dan ganas de destrozar por completo
tu vientre, pero si lo hago
a qué tendré ferviente fe,
a qué podría rogar por resurrección.

Sí, es verdad que me arde el alma
porque no puedo odiarte
y quiero con esas llamas incinerar
el amor que siento,
pero tengo la necesidad de tenerte
tengo la necesidad de tu cuerpo.

Y si no vuelves verteré todo ese veneno
sobre mi propia existencia
y lo más frustrante de la experiencia
es que seguiré vivo para amarte.

29.nov.2010

Nota

No puedo devolver a mis sabanas
El gusto de retenerte amada.

Se han cansado ya la horas entre mis arrugas
De esperar la caricia de tu alma.

y me atrevo a pensar lo jamás pensado
Cuando en la tundra de mi cuarto
Eyaculo un gran chorro de nostalgia
Sobre una Aurora falsa que sabe a madrugada.

A despertar otra vez y escuchar promesas,
Con suerte un te amo escondido
Entre las mentas que refrescan tu aliento
Y después ese adiós acostumbrado,
salado,
con prisas,
con aroma a persecución
y vestido del miedo que causa ser descubierto
Engañando.

Expulsado a esta madrugada insípida estoy condenado.
Las marcas de mi corazón recurren el ayer:
Los fusiles esperando mi alma
Tu corazón esperando otro querer.

La luna burlona gritando entre llamas
Se esconde tras el llanto del amanecer.
Cuando se acaban entre cantos de coyotes
las esperanzas de volver a ser amado
como antes de que la noche
decidiera quedarse callada.

24.dic.2010

Perdóname.

Hoy, no sé a que hora,
ni, amor, en qué tiempo,
supe que te amaba,
desde hace tiempo.

Porque duele
y es dolor la vida,
amor mío,
me arrepiento.

Presente día y noche
estaca clavada en mi pecho.
En rituales,
en pensamientos,
en noches
y amaneceres
sigues, y seguirás siendo
mi modo de vida,
mi inspiración,
en días de lluvia,
mi techo.

Porque te debo,
no sólo la vida,
ni la próxima muerte.
Te debo,
el cielo en que creo,
el infierno en que vivi
y la felicidad en la que muero.

Gracias,
aunque no lo dije,
por darme lo que tengo.

Nos vemos,
en otra vida,
en otro cielo,
lo lamento,
madre, fuiste mi respeto
y seguiré extrañándote,
hasta que la muerte
me lleve a tus brazos,
a tus labios,
a tu lecho.

09.ago.2010

Oda al pensamiento

I

Mis pasos se acompañan,
derecho complementa a izquierdo;
ellos se aman en silencio.

Pensamientos diáfanos
que reviven al más antiguo
hubiera,
que se vuelve fuego.

Nada es claro,
neblina,
sin faros.

II

Estoy cansado,
mas no viejo,
mas no vivo,
porque a ratos muero.
Y no despierto.
Soy un joven muerto.

Árboles que se molestaron
y me retiraron el habla,
hora de buscar
identidad en una dama.

III

Confusión,
marcapasos,
todos estamos buscando
y nunca lo encontramos.

Confusión,
alcohol;
todos estamos bebiendo,
pero a ningún otro duele el corazón.
(¿)Sólo a mi(?)
o al menos eso creen.

IV

Marginal conciencia de lo efímero
que con lastimero rencor
se ha juntado con la memoria.
Paradoja,
Infinito agujero negro.
Desespero.

Matinal hambruna de tango y hechiceros.

V

Las letras coloridas en el cielo
provocan de algunos la ilusión.
Las letras negras en mi pecho
causa son de su temor.
Las letras grises en mis sesos
el microcosmos hipotalámico destrozan.

¡Me cagan las letras rosas!

Engañan,
rastreras
y vuelven a los idealistas y románticos,
los perros más infelices.

No sé a ustedes,
pero las noches ausentes
me pesan,
me pasan,
y no calientan,
ni enamoran,
porque no abrazan.

Algo sigue haciendo falta.

VI

Pausa
¿Cómo he llegado aquí?
La balsa destrozada,
los sueños destrozados.
Tormenta asesina.

VII

Nadie puede definir al tiempo,
nadie puede definir el espacio,
sombras son de la abstracción humana.

Nadie puede definir el amor,
porque es la metarepresentación
de las necesidades internas
que ni siquiera el Glorioso conoce.

VII

Confuso, muy confuso,
así es el andar de mi alma cansada
que se autodestruye,
que se demorana
y jamás se vuelve a crear.

18.ago.2010

Locura del desierto.

¿Dónde está la sonrisa
que provoca el éter de tu brisa vespertina?
Ahora que, escondido
en los escombros de una tormenta compartida,
imagino que es tu madriguera
tan inestable y húmeda como la mía;
construcción con
paredes de opalina
y un manojo de
sueños con espinas.

Mientras disimulas tu tristeza
en la sombra del silencio
yo me encuentro
imaginando nuevos días
y vivo en ellos.

Entre azucenas y
olas espumosas me despierto,
aunque te amo,
con tal de no extrañarte,
encuentro falso asilo
en otros nombres,
falsa pertenencia
en otros brazos.

¿Dónde está el sueño
que provocas cuando estridulas?
Esas van siendo letras
de otro cuento.
Versos de otro Cerbero
que crees reconocer,
pero sabes que,
como yo,
estás sufriendo la locura del desierto.

Y parece que encuentras
solución a lo irresolvible
hasta darte cuenta
de que no hemos vuelto
al confort de nuestros cuerpos
ni al abismo de nuestro cielo.

Sï, aunque no queramos,
amor, estamos muertos.

Porque dijiste no más...

Porque dijiste no más
sucumbió la esencia
que susurraba a mi oído
todas las cosas tiernas.

Se volvió mi corazón
de piedra y en noches
como esta, sin reproches,
me vuelvo dolor.

Los árboles que callan
porque no quieren llorar
inhalan tu recuerdo
y tu olvido reclaman.

Si te traigo a mi lado,
densa pared de humo,
debo apagar mi cigarro
y dormir el murmullo.

Cuando el alcohol
duerme mis anhelos
me siento en la cama
a exhalar tus besos.

Cuando tus besos
se han ido tan lejos,
te imagino conmigo
para que me des más.

Pero ya no estás,
eres un gris que
arranca de la razón
de mi pecho,
que arranca el alma
de mi psyque.

Y a reinventar la vida,
a cantar otros versos
en los que tu nombre
se vaya diluyendo.

Porque nunca fui
lo quisiste tener
me estuve consumiendo
en tu Platón
por ángel guardián,
en tu Aristóteles
por demonio fisgón.

Ahora serán mis héroes
las calles sin nombre,
serán mi cura
los tragos de viernes
como alas sin rumbo,
será ahora mi pan
la fe en lo idílico.
Volveré mi Cristo
la soledad a la
que siempre he huido.

Porque te fuiste expropiando
y a pesar de ya no ser mía.
Te sigo extrañando.

Basura

a soñar otra vez con tu cara obscura
porque la vida no es para gozarla
sino para comerla cruda.

Aunque llueva la música sobre mis sesos,
aunque sufra hondamente el alma,
eso no importa,
te lo juro que no importa.
Todos nos atenemos a las circunstancias.

¿Llorar? eso nunca vale la pena,
te lo juro, pequeño amor perdido,
sé que si te veo ya no te conozco
no porque no hubiera querido estar a tu lado.
No me creas: Tuve muchas barreras.

Y he perdido el rumbo ahora,
el rumbo de la conciencia y la cordura,
no hay integridad,
no hay sobrevivencia.
Sólo queda de mi pecho la basura...

19.sep.2010

14 de febrero

La lluvia de antiguos días,
ácida como mi tristeza,
hace que las mariposas sigan escondidas
en las hendiduras de la vil
mentira que tanto te interesa.

Me agobian las mujeres
que tus enunciados pronuncian
y fingen sus caderas
queriendo convencerme de que son las tuyas.
(pocas veces lo creo)

Y será mañana entonces
la mañana en que no vuelves
y las azucenas habrán de secarse
junto con aquel libro de Sabato
que pensaba regalarte.

Las multitudes agobiantes
me cercaron hoy en Madero,
parejitas arrogantes presumiendo
que su amor es duradero.
(disculpen que me ría de los ingenuos)

Y así como ellos fui algún día,
como está noche me sentaba
para escribirte un poco poesía
que entre cartas de más guardabas,
después de ser leída perecía.

Entonces ahora después de cuatro años
de sufrimiento intermitente,
después de que se terminó la luz de la alegría,
me siento de nuevo a escribirte
(como siempre)
en la víspera de mi depresión no cotidiana.

A escasa horas de lo que será
un pequeño recuerdo de lo que fue,
me hago la idea de que no volverás
y no es que odie a quien ama,
sólo es que me da cólera saber
que la felicidad no es colectiva.

14.feb.2011

Carne

Sí, aunque me negué he vuelto
para escribir lo poco que he generado
en estos días de literario asueto,
en que el tedio se volvió exagerado.

Madrugadas en las que inerme
me he arrojado sobre la sombra
de una rosa que ante mi se yergue,
en el obscuro letargo de la zozobra.

Minutos de cansancio injustificado,
rezos sordos al Cristo imaginario,
de raspones en las alas que me he inventado,
de nada.

Ahora es en estas letras que trato
de desahogarme como es necesario
a veces cuando el retrato
se ha cansado de lo cotidiano.

Y es aquí donde te explico
que hace ya algunos días
me he sentido enamorado
de un pedazo de carne sin pupilas.

¿Será que es ese cuerpo la respuesta a mis pesares?
¿Será que esta noche tendré al fin sobrio descanso?
más bien seguirán cesando mis cantares
porque aunque trate de reemplazarte, yo te extraño.

A. Secreto

Maldita sea tu madre por engendrarte
mi pecado
Jing-jang
bendito sea su vientre
en mi altar iluminado
por los rezos de mis demonios más arcanos
y también sagrados los segundos
por traerte a la guerra de mis chacras
profanos
malvados
etéreos pensamientos en el vaivén de etílico resultado
que me provoca el idilio puro de agujerar la vía láctea

Sin cuerpo la soma de tu figura
pedazo de carne sin condimento
bendito tu antecesor el laudero
que impregnó de guitarra tu osamenta
silenciada
permíteme componer una pieza para (con) ella
-sin tocarla-
minuet
secuencia lenta
velos de novia tintados de negro
¡Tocata y fuga!
éste es el preludio del zero

Delirio vago de whiskey senecto
son estos suspiros de humo que anhelan tu esencia
perfume burgués con jabón y azucenas

La sábana de piel de unicornio te espera
fría
ausente
etérea
polvo de amargura
secuencia ilusoria
adicto me he vuelto a proyecciones tuyas
-a todo-

En el calabozo se condena
el tuerto condecorado por su debilidad
(espera mientras)
sangre de cristo e infusión de rosas
bebida que sólo eriza las ganas
café sin azúcar
mundano delirio que pasa

Rallo las paredes de estas palabras
e inhalo los fragmentos de mi fiel de deseo
*pongo tu tallo en un florero de vidrió –orquídea-*
esta pasión-parafina arde continua
me derrito
no me quemo

Tus labios sagaces
cerezas
catalizadores de tu aliento (suspiro)
combustible puro para mi sentir mordaz
y no me enciendo
y no me enciendo

La roca partida de mi pecho ladra
Refinadas las manos que acarician mi cabello
mi cara
y mi cuerpo
v v
i i
e esclavitud e
n y n
t t
o o
que no consuelan

Soledad
cámara de gas
que nutre el gris de mis cortinas
cabina de radio vacía
sin señal sin salida

Estas letras son un eclipse destructivo
de mis arraigadas creencias
-allá a lo lejos no hay nada-
nada más para sentir
el calor de tus iglesias más cerca
-convento-
creo en tus imágenes como en nada creo
y no las conozco
sístole ignorante
diástole silencio

Soy el ojo bajo el párpado de la hormiga dormida
¿Tomarás en tu mano la lupa?
¿Habrás de matar sin sentido?
puede que ya no despierte el insecto
y con él
el sentimiento perdido

Maldita sea mi madre por enseñarme a sentir
co(´)mo quiero
bendita la creación por dotarme de locura
-para conocerte sin dulzura
para recordar sin saberte-
en el punto final habrán de morir estas letras
porque no hay punto y aparte
incertidumbre silencio

No tengo afán de crear nueva tierra
enciendo una vela
y sobre esta hoja suspiro para quedar vacío
con la mano en la frente

En el nombre de tu alma
de tu cuerpo
de tu mente
*miro el cielo (si es que existe más allá de ti)*
-amen-
Amén

J.P. Casell

Me dejas

Que ha muerto el grande
y la dulce hada no puede aguantarse,
dada la circunstancia llora por la noche
y duerme por la tarde.

Pero esta amargura no sólo es suya
a pesar de creer ella que me es ajena,
sufro también la herida eterna
que se hace más grande en estas noches frías.

Y la locura se hace poca con la depresión;
vuelve a aquejarme penas viejas
y falsas condenadas dictadas a mi corazón,
que no te deja,
ni se aleja,
ni se queja a pesar de la sublemación.

Que me desprecias y no interesa
lo que alguna vez interesó.
Y es que dejas que me muera
Sin ninguna, comprensible, razón.

Aquí aparecen tres puntos suspensivos
que te dicen que mi inspiración se terminó;
ahora que me dejas, ahora que te alejas
te llevas contigo esta despedida
que nada dice
porque más no vale mi alma de trovador...


26-dic-2010

En el umbral de un fuego antiguo.

En el umbral de un fuego antiguo
se me va apagando tu llama,
como cataclísmo sugestivo pienso
en deseo
engaño
absurdo
destino.

Consumadas batallas han ganado mis demonios
y son ahora héroes regocijándose
(para ti, pero no contigo)
sobre las plumas de misterios pertrechados
por aves de mal Agüero.

Solo, como fue desde de antes de tus tiempos,
solo me siento y no encuentró respuesta
ni labios
ni brazos
ni techos que soporten la tempestad.

Se me enguzanaron tus besos
putrefactos cuerpos de estética romántica,
paulatinos van siendo los segundos
y tus bacterias sobre mi van muriendo,
lento,
noctámbulo despertar en silencio.

Digamos que eres la perfección,
no existes,
eres como el dios que mis padres me inculcaron,
no te creo.

Y hoy antes los ojos de ángeles opulentos
vienes a callar mi plegaria
que pide te vayas llendo,
te vayas llendo.

Pero entiende pétalo de rosa negra
que aunque fueron las comisuras de tu cuerpo mi alimento
autótrofe me he vuelto
para mi vivo y por mi me estoy muriendo.
Corazón pedazo de carne blando
que crudo estoy mordiendo
y aquí te lo regalo
(de nuevo)
digerido,
inservible,
te lo devuelvo.

Y no llores!
Cuéntale al mundo que el pecado
de este poeta miserable
fue haber escuchado el canto de las sirenas
que lo perdieron
antes de llevar sus riquezas a tu puerto.
Antes de encallar en tus tierras,
antes de conocerte por completo.

Vive feliz,
tranquila,
en tu ilusión cenicienta
esperando a ese amante
que,como ya es costumbre, esta tarde tocará tu puerta,
tu cara,
tu sangre,
la memoria que dejará de perfumarse con mi nombre
para extrañar al mancebo
que conoce de tu sexo el arte
que ignora este artesano de la palabra absurda,
de la palabra muerta.

Él es quien aprendió a dar caricias,
yo soy más cobarde
hago a un lado mis delirios
y trato de justificar lo injustificable.

En la comisura de los labios de una vida agonizante.

En la comisura de los labios de una vida agonizante
resuena el aullido de un miedo solitario,
se queda la noche preñada por el eco mortuorio
de este latir que no deja de ser adolescente.

Veo en la oquedad de estas letras,
la resequedad desdeñosa de mi alma
desollada por acciones secretas
que no se callan y se quedan.
Que no se callan.

Llanto olvidado en una nube etílica,
llueven dagas de incertidumbre y vacío
¡que dolor me encierra en inconsciencia ridícula
de pasado irresoluto, de no místico futuro!

La corriente de mi razón se contamina
por la basura no degadradable de mi pasión.
Y se cansa de gritar el vástago de mi sueño
porque tiene frío y hambre,
porque no tiene el cobijo de una madre
porque los jinetes de irreverentes pecados
le arrancaron el corazón.

II

Pregunta Dios: ¿De que te arrepientes?
y yo sólo me quedo mudo
vomitando en las mañanas tres serpientes
que ayer envenenaron mi sentido.

Soy hereje sin querer serlo,
soy un hombre que se equivoca
pero no se arrepiente porque ignora
cuáles son los males que ha pertrechado.

Esta culpa carcome mi tiempo,
esta urticaria no se cura
porque lo que la esparce
es justamente mi mente en movimiento
y los fantasmas de la madrugada
en la que se me hizo tarde.

No hay verso, ni rezo, ni dogma
que pueda salvarme del infierno de mi pecho
donde los ángeles son simples adornos
y los demonios comandantes de mi soma.

III

Hoy soy un ente andante,
iré por la vida sin querer ir,
saldrán palabras de mi boca sin decirlas
escribiré poemas sin sentir.

Porque ayer se le acabó la verdad a mi mentira
y las creencias son ahora pedazos de redención
he derribado mi iglesia
con las llamaradas de mi instinto pueril.
Fue quizás una duda resuelta
que me ha dejado sin fe ni religión.

7 ene. 2011

Miseria.

Los cojines siguen respirando
las pesquizas de amapola
que dejaste pululando,
flor de caña, en mi cuarto.

Mientras las paredes te siguen buscando,
desgracia suya, en las historias
acartonadas y vacías que nadie ha contado.

Porque quise que te fueras
y entre mi llanto
me aferré de lo que nadie
jámas me había contado.

Que si callan entonces las palomas
se termina lo que había comenzado
entre nubes azules en cielo blanco
y ángeles morbosos que callaban, aguardando.

Es ahora en el silencio tierno
que me poseé endemoniada nostalgía
por las ansias de estar contigo,
de morir contigo,
de vivir sin ti.

Ahora que ya no somos nada
o quizás sólo una palabra olvidada,
es posible que se acabe el agua
o que no haya amanecer mañana.

Porque son éstas las mismas ganas
de odiar las site letras de tu nombre
y de añorar el oxígeno que me has robado,
aunque me desprecies, yo te amo.

No sé si sepas hoy que mi corazón no siente,
más que las lágrimas que recorren mi piel,
cuando al fin me perdone y te deje marchar
como marchan los sueños en la obscuridad.

Y no creas que sufro porque tu boca ya no es mía
ni porque tu voz es ahora lejana como la infancia,
sufro porque sufrir me encanta
como recordarte sobria como antes en la madrugada.

Sufro porque aún te siento
tocando la guitarra de un buen réquiem
mientras te observo observándome
mientras mi aroma busca mesclarze con el tuyo para ser perfecto.

y recuerdo las dos cartas que escribiste
con las eses largas y tinta diamantada
en una caja ya olvidadas
ellas también se olvidaron de mi.

llegó simplemente el momento
en que el niño que contaba historias de su senectud
se quedó dormido entre los helechos
de una noches alcoholizada de la que nunca despertó.

Si esto no parece poesía
entonces que no lo sea,
porque lo que amor parecía
terminó siendo miseria.