30 ago. 2010

Sexo.

Cómo si nada pasara
acaricias la oscuridad
que, platónica, te ama.

Deslizas suavemente
el contenedor de las fantasías
y queda tu orografía
bañada por el rayo de luz
que tenue se cuela por la
ventana. Celosa mi palma.

Apluden las pestañas
cuando se muestran las letras
que llenan de gracia
mi existencia, esas tersas
letras, vivas, negras,
aplauden las pestañas.

Melancólico el pedaso de tela
que se desprende del tesoro.
Pirata soy sin un ojo,
sin dos ojos,
sin piel, sin alma,
pirata,
sin loro,
buscando el tesoro.

Muestras las mañas
arañas,
patrañas que sudan
como niñas solitarias.

Caballeros templarios en plena batalla,
el santo grial,
la marcha nupcial,
el vuelo del equino magistral,
la virgen púrpura visita mi sueños,
alelos,
añejos,
mis celos,
la virgen, y yo tan ateo.

Sirvientes deseos que hierven
ardientes,
latentes,
latidos sin dueño.

Erociona la textura de tu cuerpo,
en silencio,
entre puños de sal,
de lágrimas,
de fantasmas que espantan
a los bebes muriendo,
con padres contentos,
atentos,
sedientos de fuego,
de hielo y de fuego.

El grito desgarra la partitura
que eclipsa el cielo,
un grito de orgasmo,
un giro plasmado
en retroceso,
receso,
los sesos,
cesó el momento.

El grito que irrumpe
las redes del rito,
sigue sonando,
andando.

Cerrar las pestañas de la persepción
luminosa, despiertas
con ganas de seguir durmiendo.

El despertador gritando despierta,
la cama mojada,
la almohada cansada,
despierta,
atenta,
lesbiana soñando.

18 ago. 2010

Oda al pensamiento

I

Mis pasos se acompañan,
derecho complementa a izquierdo;
ellos se aman en silencio.

Pensamientos diáfanos
que reviven al más antiguo
hubiera,
que se vuelve fuego.

Nada es claro,
neblina,
sin faros.

II

Estoy cansado,
mas no viejo,
mas no vivo,
porque a ratos muero.
Y no despierto.
Soy un joven muerto.

Árboles que se molestaron
y me retiraron el habla,
hora de buscar
identidad en una dama.

III

Confusión,
marcapasos,
todos estamos buscando
y nunca lo encontramos.

Confusión,
alcohol;
todos estamos bebiendo,
pero a ningún otro duele el corazón.
(¿)Sólo a mi(?)
o al menos eso creen.

IV

Marginal conciencia de lo efímero
que con lastimero rencor
se ha juntado con la memoria.
Paradoja,
Infinito agujero negro.
Desespero.

Matinal hambruna de tango y hechiceros.

V

Las letras coloridas en el cielo
provocan de algunos la ilusión.
Las letras negras en mi pecho
causa son de su temor.
Las letras grises en mis sesos
el microcosmos hipotalámico destrozan.

¡Me cagan las letras rosas!

Engañan,
rastreras
y vuelven a los idealistas y románticos,
los perros más infelices.

No sé a ustedes,
pero las noches ausentes
me pesan,
me pasan,
y no calientan,
ni enamoran,
porque no abrazan.

Algo sigue haciendo falta.

VI

Pausa
¿Cómo he llegado aquí?
La balsa destrozada,
los sueños destrozados.
Tormenta asesina.

VII

Nadie puede definir al tiempo,
nadie puede definir el espacio,
sombras son de la abstracción humana.

Nadie puede definir el amor,
porque es la metarepresentación
de las necesidades internas
que ni siquiera el Glorioso conoce.

VII

Confuso, muy confuso,
así es el andar de mi alma cansada
que se autodestruye,
que se demorana
y jamás se vuelve a crear.

16 ago. 2010

Supongo

Supongo que mi estado inconveniente
me coloca las alas de demonio
y domina mis entrañas.

Supongo que la ausencia maldita
me seduce cuando ya no hay salida,
y carcome mis valores.

He notado que el espejo me desconoce,
tal vez todos lo hacen;
y resbalo en delirios arcaicos.

Tan cerca he estado,
tan haciendo sombra juntos,
tan nos evitamos...

Las marañas de mi mente
se resecan y no consiguen
más insectos,
mi mente tiene hambre.

¿Cómo hacer que el mundo calle?

10 ago. 2010

Sentimiento.

No sé cuando ni dónde,
pero lo dejé olvidado.

No sé cómo ni en que hora,
pero se ha terminado.

Ahora, volver a las fuentes viejas,
a las nubes cansadas,
momento es para tener la puerta abierta
y dejar que entren los fantasmas.

Regresar a las noches
de estrellas sin nombres
y lunas sin sueños,
a mañanas sin soles hambrientos.

Tendré que tomar mi equipaje
y descubrir nuevos lugares,
dejar de inventarte en los cartones de Quintero,
en los versos de Gabriela.

Tal vez es tiempo de dejar que el tiempo
siga siendo arena resbalando
por las paredes del reloj de cristal.

Yo sé que lo he perdido,
que no hay quien pueda encontrarlo.

Entiendo las mariposas negras
que rondan mi cuarto,
las moscas muertas que salen
de las recientes crisálidas.

Conozco al panda que se ha quedado ciego,
a la soledad, compañera de ratos amargos.

Conozco un millón de sueños
y la sensación del despertar.

Pero desconozco totalmente
la manera de arrancarte de mis venas,
el método para que te olviden
estas, mis amadas letras.

Desconozco el procedimiento
de una vida sin tus locuras,
sin tus berrinches,
sin tus labios,
sin tus penas,
sin la caricia de tus manos.

No puedo mentirme,
aún vive en mi pecho
la esperanza de volver al pasado.

2 ago. 2010

Sin estrellas.

A y por Nycher


Déjame una noche sin estrellas,
Tengo ganas de lastimarme.
Apaga con tu desprecio este fuego,
Tengo ganas de apagarme.

Multiplica con tu llanto las heridas
Que no puede cerrar mi orgullo,
Borra de los pistilos de tu dermis el placer,
y de tu mente la apoplejía de mi mundo.

Saca de tu cama a Saturno,
Corta los tacones de tu calzado,
Y ten piedad de tu alma,
Porque yo conozco tus delirios,
Tus defectos,
Perfectos,
Y desconozco de la condescendencia el significado.

Te pido que no tengas lástima
Porque lastima tu soberbia.

Mantén a la luna alejada,
No quieras apropiarte de mi miseria.

Ponle cal a los poros de tu pecho,
Para que no apeste mi recuerdo
La ropa que no habré de quitarte,
Ni saturé con mi peste ya tu olfato,
Ya por ratos,
Ya por años,
Ya por días de descanso en horas de trabajo.

No tengas misericordia,
Deja de usar la psicología conmigo,
Toma tus cosas y vete,
Invéntate un nuevo camino.
Que en la soledad y en el infierno,
Soy de todos conocido.

Me conociste en una noche estrellada,
Bajo la penumbra de mi desastre.
De las artes del amor fuiste maestra
Y me convertiste en esclavo
de tus deseos pueriles,
ahora que te marchas
y no pones en mis labios despedías,
Me preguntas que me pasa
Y yo te digo:
-Déjame una noche sin estrellas.
Porque si algo de ti he aprendido
Es a no usar frases tan largas.

Complemento.

A veces estás hasta tarde
para hablar con lagartos y fantasmas,
a veces no estás para nada
y es entonces que te espero
con la mente en constelaciones distantes
y el corazón vistiendo su luto de gala.

Cuando el reloj me dice mañana
sé que hoy no has venido
y los párpados se cierran,
no para dormir y soñarte
sino para retener las lágrimas
que no te mandan al olvido.

Yo que te digo: se libre,
yo que no sé de cielos rosas,
pero sí de corazones partidos
tengo que morderme los labios
para seguir creyendo que te fuiste
mientras se acaban mis latidos.

Y tú no vuelves conmigo,
y tú creando nuevos mundos vacios,
y tú tan tú que no me olvidas
como yo tan yo que aún te extraño,
dos desconocidos para el mundo
esperando encontrar al otro
para dejar de ser solitarios.

No ansió más...

No ansío más,
ni ansío menos;
un minuto de tu cuerpo,
una prueba de tus labios,
un segundo de caricias,
un par de malos versos.

Porque soy débil
bajo el cascarón
y sobre el esqueleto.

Sólo quiero sanar las viejas heridas de tu piel
pasando sobre ellas las yemas de mis dedos,
y absorber tu esencia en un suspiro de tu sueño.

Decir por una vez,
aunque me contradiga,
entre tus brazos:
El amor existe.

Oscultar el sol y
esculcar la luna,
hacer cosquillas a tu vientre
mientras bebemos
tragos de pasión
aunque el creador
sienta esos celos divinos.

Entonces se dividirá el cielo
y dará paso al fin a mi alma,
y será por eso que cuando despiertes,
ya no estaré más en tu cama...

Amor.

Cómo quisiera hoy levantarme
y correr a tu puerta
para encontrar la llave secreta
y abrirla,
sentirla,
escapar de la rutina.

Ponerle play a la memoria
y tocar a Bunbury,
Sabina,
la maldita,
Caifanes,
una guitarra fina con cuerdas
ebrias de dulzura
en las comisuras de tu
erosionado suelo.

Plantar un árbol
con besos por manzanas,
caricias sanas,
hojas,
rojas,
solas las intenciones
del palpitar frutal.

Podría pararme en tu puerta
y abrir la boca
para proyectar en tu playera
sueños,
anhelos,
falsas esperanzas
como balas que no matan,
pero hacen que sangren
el más puro sentimiento,
muriendo
en gerundio,
Rolando, poeta muerto en un sueño.

Año nuevo vestido
de penas viejas
y las esperanzas enclaustradas
en el nombre de una persona,
razona,
regresa,
poeta que miente cuando escribe,
cuando crea.

Esta no es mñas que otra treta de la vida,
me quedaré con las ganas,
de amar,
de ser amado,
de llorar sin pena,
por placer y no triztesa,
por feliz y no por rabia,
perro, poeta, mentiroso,
el amor no es lo que piensas,
el amor es sólo mariposa
con alas de cera.

Solo.

Todas las esquirlas de la granada de fragmentación
se han encargado de deborar mi pecho.
Gusanos por falsos placebos,
te amo por vanos te quiero.

Saber que me he vuelto una bomba de tiempo,
que la alegría es un calvario
y la sonrisa la cucificción que ha de
llevarme al maldito infierno.
Qué no se sufre más ahí que aquí adentro.

No se vuelve ángel el diablo,
no más porque le cortarón la cola.

Ahora tu abandono se ha vuelto mi crimen,
mi celda un cuarto de dos por cuatro,
mi cadena una soledad de hierro,
silencio,
finitud,
agujero.

Se ha secado la rosa roja,
y sonrie triunfante el perro muerto,
no he soñado esta noche,
esa luna que yo digo hombre
de mí se está riendo.

Entonces me vuelvo Pessoa,
y al rato Bequer,
un trago y me siento Poe,
Chejov,
Guidobro,
Benedetti,
Sabines.
Y sufró y luchó para ser Quiroga,
quimera,
rastrera,
locura lastimera.

Noche de alcohol

No puede pasar más,
sólo que te vayas;
porque te enamoraste del ángel
y no, del verdadero, del demonio.

Porque siempre he sido así,
licántropo,
no muerto,
antropomorfo.
"Bohemio de afición"

Porque no te enamoraste del que soy,
ni del que fui,
sino del que soñaste.

Porque me convertí en lo nadie conoció,
porque un día me enseñaron a querer
y a ti no,
porque me enseñaron a abrazar
y mis brazos fueron fuertes;
pero llegó la noche,
entonces caducó mi fuerza,
los colores de tu ausencia tiñeron mis estrellas,
y mi cuerpo se convirtió en una botella de vino.

No fui bebida de dioses,
no fui trago en el cáliz,
sólo materia embriagante que jamás cruzó la linea de la locura.

Entonces me abandonaste
porque te gusta esa sensación en la que pierdes la cordura,
con la que olvidas todas las penas;
y a mi no me gusta
que no tenga alcohol la bebida...

Requiem para mi

Fue el candor de tu alma
lo que provocó la oquedad
de marzo en mi lóbrega morada.

Y en mi ofuscación
fuiste tú mis ojos,
el trémolo de mi palpitar.

Y en mi trepidación
fuiste tú mi fondo,
mi calabozo sin salida.

Te convertiste en mi vicio,
en el placer de un adicto,
fuiste mi cocaína.

Hasta antes de perder el juicio
me convertiste en el convicto
de este sueño, mi lápida fría.

Donde hablar de sentimientos
ya no es asunto mío,

porque no me fío de quien vive enamorado,
ni de quien muere por amor.

Porque son estas ganas de estar contigo
las que me consumen como al papel el fuego

en el eco de mi propio abismo;
en el juego de mi propio juego;

¡En mi muerte por tu amor!