2 ago. 2010

Solo.

Todas las esquirlas de la granada de fragmentación
se han encargado de deborar mi pecho.
Gusanos por falsos placebos,
te amo por vanos te quiero.

Saber que me he vuelto una bomba de tiempo,
que la alegría es un calvario
y la sonrisa la cucificción que ha de
llevarme al maldito infierno.
Qué no se sufre más ahí que aquí adentro.

No se vuelve ángel el diablo,
no más porque le cortarón la cola.

Ahora tu abandono se ha vuelto mi crimen,
mi celda un cuarto de dos por cuatro,
mi cadena una soledad de hierro,
silencio,
finitud,
agujero.

Se ha secado la rosa roja,
y sonrie triunfante el perro muerto,
no he soñado esta noche,
esa luna que yo digo hombre
de mí se está riendo.

Entonces me vuelvo Pessoa,
y al rato Bequer,
un trago y me siento Poe,
Chejov,
Guidobro,
Benedetti,
Sabines.
Y sufró y luchó para ser Quiroga,
quimera,
rastrera,
locura lastimera.

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