19 jun. 2010

bienaventurados los locos

Respuesta a Nycher en el foro de Bunbury y más...

Bienaventurados los locos
que se esconden tras las páginas de un libro viejo,
los que cambiaron compañía
por orgullo, soledad y anhelo.
Los que no saben de amor
porque aman inconsientemente,
los que rien porque llorar no es suficiente.

Bienaventurados los que entre manos
guardan secretos de arena,
los que entre sus letras disuelven sus penas,
locos los que no saben que existen
y que cuando existen ignoran
su irre verente maldad.

Bienaventurados los que saben pintar
las paredes de otro color,
de negro y no de blanco.
Los que saben de historia,
de anatomía, de drogas.

Pobres los que imploran por un nueva vida....

14 jun. 2010

il gati neri

Mis venas se hicieron ceniza,
un mar obscuro que nadie visita,
allí el gato negro en la cornisa
un dolor en el alma que no se termina.

Una mañana diluida en sueños,
matinal hambruna que no se aquieta.
La mansedumbre de mis adentros
se vuelve espuma de mi boca sedienta.

Más allá del horizonte mi morada destruida,
caminos de vidrio que no van a ningún lado,
tinieblas de mi conciencia distraída,
en sábanas de arena mi lecho salado.

Una esperanza más mutilada
en vano el seguir cerrando las ventanas,
la luz penetra, realidad amada.
Una canción en la mar enterrada.

Gato negro maúlla y eriza la piel,
la luna ausente deja brillar sus ojos,
el miedo me vuelve papel
y en una lluvia ácida me mojo.

Yo sé que la noche si fue a visitarte,
que en baños argentinos tu voz se levanta
esta vez no podré estar ahí. Ausente.
A mi rosario de penas agrego una cuenta.

Escribir desde hace un rato también duele,
la tristeza que se ha vuelto mi alegría
no me abandona ni cuando saludo la muerte.
es condena la presente algarabía.

Porque una noche concebí un bastardo,
porque ese bastardo es un idiota,
ahora cuido de su llanto
cuando el gato negro por la ventana asoma.

Y todo el palabrerío para que la mar siga sola,
una letra,
una espina,
una esquirla traidora.
Y aunque no quiera yo esta vida,
por la mañana una rosa en mi ventana está erguida.

3 jun. 2010

Noche sola

Me he cansado,
de buscarte donde siempre
para no encontrarte;
de cargar con el peso de la noche
y de la poesía,
de los timbres que nadie responde,
de la indeferencia,
de las travesias que van a ningún lado;
de la soledad,
de mis letras tan tuyas que has olvidado;
de luchar sin soldados,
de perder la batalla que nunca he ganado.
Del pasado,
de las malas mañas,
tus mentiras mis arañas;
de caricias pretensiosas
que no valen un centavo,
de miseria sin misericordia,
de cristo,
de Maria,
de mis años.

Me he hartado,
de la soledad que llora,
de las paredes azules de mi cuarto,
del te amo vacio
que hace tiempo no has pronunciado,
de mis amigos imaginarios
que también me abandonaron,
de las tardes,
de los libros,
de los días,
del rock que no ha regresado.
De mis labores que nadie valora,
de las estrellas,
de la luna,
de llorar sin se escuchado,
del cine que consuela,
de las musas ignoradas,
de insistentes manecillas,
que suenan a carcajada.
Del ácido sabor a tus labios cerrados,
De la fría textura de tus brazos cruzados.
De los signos de interrogación
que por corazón me cambiaron,
de los unicornios,
de los ansiados días felices,
de la vida,
de mis años.

Me he cansado,
de rogar amor y obtener
ceros a la izquierda,
de ser estupido para nada,
de nadar en contracorriente,
de mantener los ojos cerrados
para alejarme de la realidad,
de escuchar cuando me dicen la verdad,
de saber que lo nuestro nunca pudo ser,
de lo que fue y ya no será.