29 abr. 2011

Carne

Sí, aunque me negué he vuelto
para escribir lo poco que he generado
en estos días de literario asueto,
en que el tedio se volvió exagerado.

Madrugadas en las que inerme
me he arrojado sobre la sombra
de una rosa que ante mi se yergue,
en el obscuro letargo de la zozobra.

Minutos de cansancio injustificado,
rezos sordos al Cristo imaginario,
de raspones en las alas que me he inventado,
de nada.

Ahora es en estas letras que trato
de desahogarme como es necesario
a veces cuando el retrato
se ha cansado de lo cotidiano.

Y es aquí donde te explico
que hace ya algunos días
me he sentido enamorado
de un pedazo de carne sin pupilas.

¿Será que es ese cuerpo la respuesta a mis pesares?
¿Será que esta noche tendré al fin sobrio descanso?
más bien seguirán cesando mis cantares
porque aunque trate de reemplazarte, yo te extraño.

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