15 abr. 2009

Noche tuya.

Cuando el horizonte se desangra
y mi juventud aclama un amor irreprochable,
aparecen los fantasmas y las sombras
que hacen este deceso irrefutable.

Eros, Afrodita, epitafio en la piedra fría.

Noche dionisica mata mi agonia
con el erotismo falso de una
ninfa de aire, o de cortina.

Psyque desmorina la metafisica
que esta noche se ha fecundado
en mi cama mientras dormía.

Hypnos, tras mi cuerpo cansado.
Cronos, sobre mi cuerpo recita.
Tanatos, tras mi ojos radica.
Triada que se encuentra en mis
venas, aguardando, esperando.

Esta es la pesadilla de la que nunca
se despierta, caminando entre el pasto
blanco voy dejando a mi paso
un sembradio de flores negras,

que se secan y se vuelven polvo,
polvo no más como mi cuerpo entre la tierra.

Cerbero aguarda a que cumpla mi condena
y después libera mi alma en la madrugada.

Los dioses me condenan al estar solo
porque tú amada mía no estas conmigo
en esta noche tuya.

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