30 nov. 2008

Recuerdo...

En la comodidad de mi lecho descansa tu esencia, a manera de tocarte te imagino entre las cortinas, caminando hacia mí, tranquila.
Rotundamente abres la puerta del cuarto y quieres entrar, pero no sabes, lo dudas, quizás estoy descansando. Después de un rato lo haces y entre tus manos traes el desayuno, me levanto y me haces regresar a la cama. Comienzo a tomar el café, pero está caliente, y tus manos sobre mi cara. Es de mañana, hace frio y te recuestas a mi lado, y te metes entre las sabanas. Te extraño aquí en mi cama que te aclama.

Me pongo mis pantuflas y camino al ropero, me sigues, escoges la ropa que debo ponerme y nos besamos. Entro al baño y entonces abro la llave de la regadera, mientras cae el agua caliente me abrazas y me mojas. Haces falta cuando mi cuerpo tiene frio.
Me seco el cuerpo y pongo la toalla alrededor, me paro ante el espejo e insistes en cepillarme el cabello, está bien, te permito hacerlo, me visto y me miro al espejo mientras me acomodas el cuello de la camisa, estás en pijama, miro tu espalda y tu cabello lacio, suelto, negro. Te abrazo. Haces falta cuando me miro al espejo.

Salgo de mi casa con rumbo al trabajo y enciendo el auto, estás aún en la ventana mirando como parto y me dices adiós con un movimiento de la mano. Yo respondo, hago andar el auto y tu imagen se desvanece poco a poco junto con todo lo que va quedando en el camino. Y me doy cuenta de que me haces falta cuando te recuerdo.

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