27 nov. 2008

Absurdo...

Que absurdo andar el de mis pies cansados.
Tan absurdo que siento me duelen hasta los zapatos,
que de dolor un hoyo tienen en la suela,
un hoyo que me hace sentir la temperatura de la acera...
Que absurdo latir el de mi corazón enamorado
y siento que me duele hasta la última vena,
ese dolor que dentro de cada una quema todas mis esperanzas.
Este es de ese fuego endemoniado que condena...

Te miro y te alejas, y te alejas y me llevas
contigo hasta el incoloro sufrimiento,
tan incoloro que dentro me pregunto para qué tengo ojos,
¿Será qué el sufrimiento a color tenga un poco de belleza?

Que absurdo el hablar de mis labios destrozados.
Tan absurdo que de hablar me da pena,
que de pena mejor me quedo callado,
que de silencio se alimenta mi tristeza...

Que absurdos se han vuelto mis poemas.
Y me duele escribirte para que no lo sepas,
estás letras que te buscan para decirte tantas cosas.
Estás son de esas cosas que envenenan...
Entonces regresas, y me traes de la mano
como a un pequeño abandonado,
y de nuevo me abandonas y recuerdo este hastío.
¿Será que entre tanto frio pueda quedarme dormido?

Que absurdo andar el de mis pies cansados...
Que absurdo el latir de mi corazón enamorado...
Que absurdo el hablar de mis labios destrozados...
Que absurdo es escribir sin esperar respuesta...
Que absurdo pensar que habrá mañana en tus brazos...
En ocasiones puedo equivocarme,
y nunca como en esta había deseado tanto que sucediera...

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