29 nov. 2008

Relato de la visita nocturna...

Nunca había visto un bar tan vacío habiendo tanta gente dentro.
Llegue como de costumbre a tocar y me senté a charlar con la banda, mientras en el escenario tocaban unos rastudos; de repente entre tantas palabras, trompetas y alcohol comenzaron a tocar "Calaveras y diablitos", entonces me perdí en la inmensidad del techo del BB+ y su color blanco servía como pantalla y mis ojos como cañón, pasé toda la canción perdido, buscándote en las hendiduras de las paredes, y nunca te encontré...
Mis ideas difusas se diluyeron cuando Alan tocó mi hombro porque era nuestro turno; entonces de nuevo fui el de siempre, reí, aplique algunas buenas bromas y subimos al escenario...El primer acorde sonó, cerré los ojos...
Vistes de café (me encanta verte así) entras por la puerta con tu cara dulce y sonríes, todo se ilumina... - ¡Ay madre mía!- Sentí que las piernas se me doblaban de pura emoción; tomaste una silla y la colocaste frente a mí. Yo me acerque a ti con la cara empapada en llanto, y la garganta destrozada de cantarte a diario. Fue en ese momento que con tus tersas manos tocaste mi rostro para anestesiar el dolor y detener las lágrimas, besaste tiernamente mi boca en el puente de la canción, para después deslizarte despacio hasta mi oído, (sentí la piel erizada) y dijiste suavemente: -ya no me llores amor mío, he muerto y pedí permiso al cielo únicamente para venir a despedirme de ti-. Te levantaste y yo alcance a tomar tu brazo para no dejarte ir, volteaste, me miraste fijamente a los ojos y dijiste: - Es tarde, te juro que no quiero, pero tengo que partir- te miré con la última gota de llanto que podían abastecer mis lagrimales y con tu cara tierna me dijiste: -Igual que tu voy a extrañar esto-...
Terminó la canción, abrí los ojos...
Nadie aplaudió, Jonás me preguntó: ¿Estás bien? Y yo le conteste: Creo que sí...
Observe el rededor pensando encontrarte; me di cuenta de que nunca había visto un bar tan vacío habiendo tanta gente dentro....

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