29 nov. 2008

Jamás podré olvidarte... (carta 24)

Está tarde era temprano aún y ya te habías ido, pero no del todo; te vi caminar hacia la salida, sola, con un paso lento e inseguro. Pensé que darías la vuelta y tratarías de encontrarme entre tanto bulto, sin embargo no lo hiciste...Seguí tus pasos por la acera desde la entrada de la prepa hasta los torniquetes del metro, pensando que por ahí podría encontrarte, pero no fue así. Ocultando las lágrimas bajo mis lentes de sol me dispuse a caminar a Montevideo, por primera vez, otra vez, después de tanto tiempo que no lo había frecuentado porque tomaba el regreso a mi casa en Potrero...
Cuando estaba en camino incineré un cigarro mientras el humo formaba en el cielo un mensaje, pensé que contestarías, pero no fue así. Cuando entre a mi casa me senté en el sillón y encargué a mi madre una cosas, me dejó solo, entonces de la nada comencé a pensarte y a soñar, de repente sentí que mi celular vibraba y desperté emocionado para darme cuenta que no era así, y recordé cuando dijiste que duermes porque estás triste, creo que eso me sucedió está tarde a mi...Después de un mes de no saber nada de tu existencia, estuvimos frente a frente y ni si quiera me atreví a besarte, no me atreví a decirte que me duele extrañarte, no pude mirarte a los ojos...Ahora mi reflejo llora y en el espejo te escribo versos que nunca leerás, como algunos que escribí antes y que me devolviste sin tener al menos curiosidad por lo que había en ellos... Y aún con todo y que te haces la desinteresada, sé que dentro de ti sientes lo mismo que ahora estoy sintiendo, este llanto interno que se derrama por mis ojos porque ya inundo el pecho... Espero poder hablarte y escuchar que contestas, y si no lo haces, como últimamente lo has venido haciendo, no importa porque sé que como yo sientes oprimido el corazón y que en tus labios, en tus ojos, en tu cuerpo resuena en todo momento el nombre de esta persona a la que alguna vez amaste y que detrás de los lentes obscuros te observa (cada vez que le es posible) con esa mirada que dice: Chica, jamás podre olvidarte...

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