1 feb. 2009

...

Mis pensamientos se evaporan
y van a buscarte.
En la noche mi boca te aclama
y mi tacto trata de tocarte.

Me enferme de ti
y el alcohol es un medicamento
que me ayuda a olvidar momentáneamente.

Tengo este virus dentro
y no quiero sacarlo,
soy un enfermo a conciencia,
y mi condición es deprimente.

Hay cura, pero no quiero curarme.
Yo sólo quiero amarte hasta la muerte
y cuando resucite llorar al nacer
por mi recuerdo arcano
grabado en mi nuevo corazón infante.

La eternidad me susurra al oído
tu nombre,
la lluvia me moja aún cuando
no llueve,
tus manos me hacen ser débil
como el pedazo de carne que soy,
y tus labios me vuelven fuerte
hasta que pierdo el control.

De nuevo te muestras renuente
a la idea de negar lo que dicta tu corazón.
Y yo que soy un idiota sigo contigo
A pesar de que ya no hay opción.

Amada mía, ¿Te gusta alimentar mi ilusión?

La infinidad se supone no se acaba
y no sé por qué me está llevando al límite,
el sentimiento tiende a eternizarse,
pero las decisiones no....

¿Crees que haya otro idiota
que llegue a amarte tanto como yo?

Necesito un respuesta urgente,
necesito tan poco de ti
que parece extraño tu manera
de interpretarme.
Amada, dime que no quieres
y dejemos de hacernos daño.
Pero sólo una noche tienes
para demostrar lo que has jurado,
se nos acaba el tiempo,
si no respondes pronto
nos daremos cuenta de que
todo como comenzó a terminado.

Y yo que no quiero dejarte
deberé resignarme a la idea
de que soy un idiota consumado.
Porque sé, no dirás nada,

Mis pensamientos se evaporan
y van a buscarte,
cuando se aburran regresarán
y será entonces demasiado tarde...

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