10 feb. 2009

Verdad de la mentira falsa...

Mírame a los ojos amada mía,
soy una laguna de sentimientos
incautos y arcanos
en medio de un desierto.
Y me llamo igual que tú:
Enamorado.

Bebe estás mis lágrimas
tan tuyas como la piedra
roja que escuda mi pecho.

Fuma esta mi tristeza maldita;
tan tuya como tu somera caricia
furtiva,
tan mía como tu efímera sonrisa
vespertina.

No entiendo ni quiero entender
por qué vivimos bajo el gobierno
de los ancianos ignorantes
que nos hacen agonizar
bajo el yugo de la daga privada
ajena a nuestra garganta
que no para de gritar.

Me pierdo en éste lugar
llamado alucinación,
y me siento bien aquí.

Me pierdo entre las letras que bailan
y alejan a los demonios
que siempre están tras de mí.

Llámame amor amada,
que quiero ser de nuevo
parte de esa utopía
de madrugadas largas
a amaneceres ininterrumpidos
en Sábado,
De carnes asadas y dulce familia
los Domingos,
Y ardillas enjauladas en semana
Inglesa.

Mírame a los ojos amada,
que yo no tengo en mi sangre
Ni una gota de falsedad.

Dime que crees y toma mi mano,
vamos a perdernos en el silencio
de tus labios tibios
e intrínsecos.
Vamos a perdernos en la obscuridad
de mis palabras blancas
amonotonadas.
Vamos a perdernos en tus afirmaciones
de amarillas faldas.

Amada soy una laguna,
en el fondo hay tierra asentada,
en el litoral, mil placebos comestibles,
en la superficie, un crucero.
Amada, mira la laguna
y sumérgete en
sus aguas cristalinas.

1 comentario:

Nycher dijo...

"..Y ardillas enjauladas en semana
Inglesa..."