23 feb. 2009

Condena....

No sé mentir y lo sabes,
puedes darte cuenta
de lo que oculto aquí en mi pecho.
No son nombres, ni amores furtivos,
sólo siete letras, un amor, una tristeza
y mil recuerdos tuyos.

Me duele la cabeza de tanto pensar
y el corazón de tanto gritarte.
Te amo, te amo, te amo...

Trato de ponerme una mascara
distinta a diario,
algo que convine con mi atuendo,
o tal vez con la época del año.

Ahora ya no me encuentro
en ningún lugar estoy a gusto
siempre pensando en el encierro,
siempre queriendo cometer un delito
para ser encerrado
de nuevo en tu pecho obscuro.

Un año y medio condenado
y ahora le temo al mundo,
camino inseguro sin el carcelero
cuidando cada paso,
cada cosa que destruyo.

Y tú amor, a lo lejos,
lo intuyo, me observas
queriendo ser ajena a fuerza.
Pero como yo, estás que te derrites
porque el fuego de nuevo
corra por tus venas.

Tus labios, tu sonrisa, tu mirada tierna,
quiero buscarte para robarlos
y estar en prisión de nuevo,
pero me hago a la idea de que
eres de este poeta totalmente ajena.

Aún no cumplía mi condena,
pero por mal comportamiento
decidiste darme la libertad,
me aferré a los barrotes,
lo recuerdo,
golpeaste mis manos hasta que
me quedé sin fuerza.

Y ahora soy un ex-convicto
tratando de adaptarse
a vivir fuera de ti.
Sin nada entre las manos
y la mirada pegada en el cielo,
rezo amor, por tu regreso...

Los dioses hacen como que no oyen
y decido firmemente...

Voy a sentarme aquí
con un cigarro y una cerveza,
tatuaré tu cara en mi pecho
esperando a que los dioses crean en mi de nuevo,
o a que llegue la muerte para ponerme
los grilletes y las cadenas...
Esperando el próximo encierro.

1 comentario:

Nycher dijo...

enamorado, quiza aun sigas enamorado de ella, pero creo que es tiempo de ponerla en un altar y cuidarla desde aqui... esto mismo me repetiste tu alguna vez...