8 dic. 2008

Carta 23...

Ayer pensé y pensé y nunca pensé nada, el mes pasado estuve extrañándote como nunca y regresaste, pero aún te extraño como antes. Ya no somos lo mismo, somos un recuerdo que vive a diario como si fuera verdad, no pasamos de soñar y soñarnos, de decirnos que nos amamos. Sabemos bien que no entendemos lo que está pasando, y mañana estaremos ya más lejos de cada uno, de lo que fuimos y queremos ser, estaremos separados de ese punto en común que nos atrajo al centro y ahora nos repele. Trataremos de explicar a nuestro pequeño hijo que es lo que está pasando, pero es tan pequeño que no va a entenderlo. Y muere el sentimiento. Nos acostumbramos.
Ya no quiero molestarte con mis cambios de ánimo, y es qué me pregunto ¿Para qué estamos juntos si nos falta la saliva, si nos falta el corazón? Ya no somos lo de antes, y desgraciadamente ya no volveremos a ser. Estoy tan triste al tener que adaptarme a esta situación. Pero me falta mi niña, me falta la vida, me faltan tus besos de tardes y adiós, necesito tus ojos de: hola te extraño, me falta el tono de tu voz con acento de mayo.
Por momentos hago a un ladito tu nombre y pienso en el mío, pero ese que era yo se ha perdido en sus pensamientos nocturnos, se está durmiendo en sus sueños de insomnio. Y te reclama a gritos mi corazón lo sucedido, y me reclama a gritos tu actitud que te robaron la ilusión. ¿Quién soy yo si no estoy contigo? ¿Quién eres tu si estas si mi? ¿Quiénes son estas personas que se han perdido en lo más profundo de la desesperación?
¿Para qué estamos juntos mi niña, si no hay inspiración?
Hablaremos sobre el tema y nos diremos te quiero todos los días de nuestra eternidad, pero lo que hace falta es creerlo, lo que hace falta es iniciar. Y me quemo. Y mis cenizas se vuelven tu tristeza. Y tu tristeza mi soledad.
Hoy escribo, y escribo, ¡Y no escribo nada! Empapado en llanto te pregunto ¿Por qué ahora todo es soledad? Tus abrazos a obscuras y los besos en la mejilla, mis letras como agua clara desembocan en el mar, y todo, todo se vuelve general, común. Ansiedad.
No soy más que una copia barata de lo que te daba felicidad, mírame e intenta mirarte en mis ojos para que después me expliques qué es lo que nos hace falta, qué es lo que buscamos en los demás… Y prefiero que tengas una mísera vida triste sin mí, a que vivas una tristeza miserable conmigo. Si vas a seguir aquí, a mi lado niña, si voy a estar contigo es nada más porque queremos y no por sentirnos obligados. Dejemos de lado la costumbre que si debemos olvidarlo, no hay otra opción, en algún momento lo habremos olvidado.
Anda niña, necesito una explicación, no entiendo lo que está pasando en nuestro alrededor, no entiendo por qué está agonizando tu hermoso corazón.

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