1 ene. 2009

Te quiero...

Todas las mañanas me levanto
con esta inmensa tristeza que siento por ella,
y parto a la escuela soñando en lo que puede ser...
Antes de subir al camión volteo la cabeza
y miro a mi madre en la ventana,
con un chal encima,
o una cobija,
o una toalla,
diciendome adiós...
Y sé que estará conmigo todo el día,
sobre esta tristeza,
madre, te quiero...
Viernes en la noche...
Tocada...
Pasó a la tienda antes de ver a Zesar o a Erick
y compro en la tienda una caja de Camel...
LLego al toquín, bebo un par de cervezas,
y me fumo un tabaco,
y mientras recuerdo los labios de mi amada Cinthya,
recuerdo que mi padre anda ruleteando,
por darme lo que tengo,
por un concierto,
por una chela,
por un tabaco,
por esta computadora en la que escribo...
Y yo me digo... Papá, te quiero...
Cuando regreso a mi casa,
triste por ella,
feliz por la tocada...
Encuentro este lugar tan mío,
tan perfecto,
tan confortante al que llamo casa...
Y me acuesto en mi cama que huele muy bien,
y mañana me levantaré con un desayuno sobre la mesa,
con una camisa y un pantalon limpio,
con unos tenis caros...
Con una escuela a la que acudir,
con libros que leer,
con cervezas que tomar,
con tabacos que fumar,
con cariño para disfrutar...
Y mientras pruebo una comida hecha para el paladar de los dioses
por las manos de mi madre,
y mientras me siento en una silla comodisima
comprada por la espalda de mi padre,
Y escucho un: buenos días Rolas...
Digo... Gracias Dios, porque aunque no creo en ti
me acomodaste en el lugar perfecto...
Familia: te quiero...

2 comentarios:

Zesar dijo...

"Gracias Dios, porque aunque no creo en ti, me acomodaste en el lugar perfecto..."
Genial, excelente, mucha melancolia en este pensamiento, demasiada diria yo, y mucha madurez, carnal, buen cambio,....

Israel Macedo dijo...

Grande