18 ene. 2009

Antonia...

A mi abuela... Descanse en paz...

Una leyenda eres, madre mía,
volando de boca en boca
y viviendo en los corazones
de todos estos seres
que en vida te amaron
y que en tu muerte te nombran.
Fue usted inteligente, señora,
por lo que cuentan de su persona.
Marcas del desamor llevaba tu cuerpo,
yo, a decir verdad no recuerdo,
fantasma, dime por qué la perdí
cuando aún no tenía edad para recordarle.
Y hoy, a unos días de tu cumpleaños
digo: me hubiera encantado conocerte,
y escucharte decirme nieto,
o recibir de tus labios,
ahora secos, un dulce beso.
Que desgraciada es la muerte
señora, y la enfermedad maldita
que la llevo a ser un hueso entre la tierra,
que le devolvió a las cenizas que antes fue,
pereció joven como toda deidad,
ya que nadie está preparado para la dicha plena.
Madre mía, porque partiste y me dejaste
en este mundo con una fotografía
y muchos recuerdos que resuenan
como ecos en las voces de los que le amaron
te escribo y pregunto al Dios ingrato
¿Yo que llevo en mi cuerpo su sangre
y en la piel su color,
no merezco la dicha de sentir
de sus brazos el calor?
Partiste y nos encontraremos nuevamente
en ese lugar donde tu nombre
una fría lapida noche y día tiene presente
y tomarás mi mano para mostrarme el camino
hacía la vida siguiente.
Señora, madre mía, eres una leyenda,
maldito el mal que te llevo a la muerte
antes de que yo te conociera.
Descanse en paz señora Antonia,
Madre mía viva por siempre en mi memoria,
nos veremos pronto abuela querida,
espero poder mantenerte más de un año a mi lado
en la otra vida....

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