24 ene. 2009

Locura nocturna...

Olor a alcohol a mi alrededor,
y el pececito dorado sigue viviendo en mi pensamiento.
Los danzantes aztecas bailan en las paredes. Y cantan.
El techo se deshace por la lluvia ácida,
la música sigue haciendo vibrar mis tímpanos.
Necesito una salida.
Tu efluvio se mueve y lucha con el hedor de mi aliento.
Tu recuerdo me apuñala, pero no muero.
Sigo aullando, sigo cayendo.
Escribo los sin sentidos que dañan mi conciencia,
nena, este amor está hirviendo.
Y el diablo se asocia conmigo,
me ha vendido un lugar en los hielos eternos,
lo compro, el precio: mi alma.
Qué importa, no estás, sigo cayendo.
Media noche, el reloj me llama,
tictac, tictac, silencio, tictac, tictac, silencio.
No amanece, parece que llevo una vida entera viviendo de noche,
me levanto, te busco, te llamo, no te encuentro.
Me estoy volviendo loco, amor, estoy muriendo.
Regresa pronto, sálvame, entiérrame en tus labios,
dame el tiro de gracia.
Amor, te necesito…
La luna se enojo conmigo, me da la espalda.
Está noche no es la mismo si no estás conmigo.
Ahora comprendo porque la gente me mira como si estuviera loco.
Es culpa de los danzantes, de la lluvia, del reloj,
del pececito, del alcohol, de la música,
de tu efluvio, de todas esas cosas que no se fueron contigo.

1 comentario:

Nycher dijo...

"Sigo aullando, sigo cayendo.." profundo carnal ¡¡¡
"Ahora comprendo porque la gente me mira como si estuviera loco."
Es porque no estas tu....