9 ene. 2009

Doctrina...

Me di cuenta hace poco de que peco al llamarme poeta.
Yo no soy poeta, soy aficionado de las letras y las palabras.
Un poeta escribe mañana, tarde y noche,
a todo, a nada,
a la patria, a la madre,
a tantas y tantas cosas...
Como Pessoa, como Sabines,
como Bonifaz, como Nervo.
Yo sólo soy un plebeyo queriendo robar el cetro.
Y mis manos tiemblan por saciar el vicio de la escritura,
pero me falta entender que esto es un dogma,
no sólo se trata de parafrasear mis experiencias,
sino de decir lo que verdaderamente pienso.
Poesía se llama la doctrina y
poeta el que la profesa...
Yo no soy un poeta, sólo un soñador enamorado,
que quiere decirte lo que siente por este medio no tan complicado,
porque me cuesta trabajo articular palabra y acomodar las ideas al mismo tiempo,
aunque al parecer tampoco entiendes lo que escribo.
Por eso seguiré intentando, para llegar a ser un poeta consumado
y hacer de ti mi iglesia...

2 comentarios:

Israel Macedo dijo...

Hacer de ti mi iglesia

Nycher dijo...

tus letras aparte de emocion causan motivacion, quiero poder escribir unas lineas como estas.. ¡¡