5 jun 2011

Sólo vuelve una tarde.

¿Qué haces?
¿Por qué no naces
y vuelves a morir?

Sólo vuelve una tarde
y destápate que hace calor.

Nunca el Distrito Federal
me pareció tan desértico
como hoy que no encuentro
el manantial de tu piel.

Apaga la luz y recuéstate,
disfruta la hermosura de tu vientre
y ve despetalando tu tallo
hasta dejar caer el último (no me quiere)
sobre el mecanicismo de un orgasmo (solitario)
y luego cubre de obscuridad tu cuerpo
y desaparece en mitad de un abrazo.

Devuelve la sonrisa a mi vida,
pon tu manto sobre mis perversiones
y no dejes que salga a verter
mi deseo en incontenible ira.

Recuesta tus rizos sobre mi almohada
y cuéntale a mis suspiros tus fallas,
recorre con tus poros las yemas mis dedos
y deja que tus labios sean libres por momentos.

Enciende entonces el final latido,
destruye las luces de mis pupilas
toma entre tus manos los pedazos de tela que arrancaste de tu cuerpo
y huye cenicienta mientras sigo durmiendo.

Cierra la puerta de tu regreso
y clava la daga de tu recuerdo en mi mente,
muere entonces de nuevo,
vive en otro mundo, en otro cielo,
que yo habré de despertarme
para encontrarme con la música de tu ausencia
que como cada mañana
canto y lloro a los cuatro vientos.

29 abr 2011

Te odio.

Tengo ganas de estrangularte
de poner tu ser entre mis manos
y apretar tu hermoso cuello blanco
hasta que dejes de respirar.

Pero no lo hago porque sé
que cuando mueras voy a extrañarte
más de lo que ahora
y menos de lo que jamás.

Tengo la necesidad de arrancarte el corazón
para masticarlo,
deglutirlo
y vomitarlo.
Pero sé que si lo arranco
me harás más daño del que ya has podido.

Me dan ganas de destrozar por completo
tu vientre, pero si lo hago
a qué tendré ferviente fe,
a qué podría rogar por resurrección.

Sí, es verdad que me arde el alma
porque no puedo odiarte
y quiero con esas llamas incinerar
el amor que siento,
pero tengo la necesidad de tenerte
tengo la necesidad de tu cuerpo.

Y si no vuelves verteré todo ese veneno
sobre mi propia existencia
y lo más frustrante de la experiencia
es que seguiré vivo para amarte.

29.nov.2010

Nota

No puedo devolver a mis sabanas
El gusto de retenerte amada.

Se han cansado ya la horas entre mis arrugas
De esperar la caricia de tu alma.

y me atrevo a pensar lo jamás pensado
Cuando en la tundra de mi cuarto
Eyaculo un gran chorro de nostalgia
Sobre una Aurora falsa que sabe a madrugada.

A despertar otra vez y escuchar promesas,
Con suerte un te amo escondido
Entre las mentas que refrescan tu aliento
Y después ese adiós acostumbrado,
salado,
con prisas,
con aroma a persecución
y vestido del miedo que causa ser descubierto
Engañando.

Expulsado a esta madrugada insípida estoy condenado.
Las marcas de mi corazón recurren el ayer:
Los fusiles esperando mi alma
Tu corazón esperando otro querer.

La luna burlona gritando entre llamas
Se esconde tras el llanto del amanecer.
Cuando se acaban entre cantos de coyotes
las esperanzas de volver a ser amado
como antes de que la noche
decidiera quedarse callada.

24.dic.2010

Perdóname.

Hoy, no sé a que hora,
ni, amor, en qué tiempo,
supe que te amaba,
desde hace tiempo.

Porque duele
y es dolor la vida,
amor mío,
me arrepiento.

Presente día y noche
estaca clavada en mi pecho.
En rituales,
en pensamientos,
en noches
y amaneceres
sigues, y seguirás siendo
mi modo de vida,
mi inspiración,
en días de lluvia,
mi techo.

Porque te debo,
no sólo la vida,
ni la próxima muerte.
Te debo,
el cielo en que creo,
el infierno en que vivi
y la felicidad en la que muero.

Gracias,
aunque no lo dije,
por darme lo que tengo.

Nos vemos,
en otra vida,
en otro cielo,
lo lamento,
madre, fuiste mi respeto
y seguiré extrañándote,
hasta que la muerte
me lleve a tus brazos,
a tus labios,
a tu lecho.

09.ago.2010

Oda al pensamiento

I

Mis pasos se acompañan,
derecho complementa a izquierdo;
ellos se aman en silencio.

Pensamientos diáfanos
que reviven al más antiguo
hubiera,
que se vuelve fuego.

Nada es claro,
neblina,
sin faros.

II

Estoy cansado,
mas no viejo,
mas no vivo,
porque a ratos muero.
Y no despierto.
Soy un joven muerto.

Árboles que se molestaron
y me retiraron el habla,
hora de buscar
identidad en una dama.

III

Confusión,
marcapasos,
todos estamos buscando
y nunca lo encontramos.

Confusión,
alcohol;
todos estamos bebiendo,
pero a ningún otro duele el corazón.
(¿)Sólo a mi(?)
o al menos eso creen.

IV

Marginal conciencia de lo efímero
que con lastimero rencor
se ha juntado con la memoria.
Paradoja,
Infinito agujero negro.
Desespero.

Matinal hambruna de tango y hechiceros.

V

Las letras coloridas en el cielo
provocan de algunos la ilusión.
Las letras negras en mi pecho
causa son de su temor.
Las letras grises en mis sesos
el microcosmos hipotalámico destrozan.

¡Me cagan las letras rosas!

Engañan,
rastreras
y vuelven a los idealistas y románticos,
los perros más infelices.

No sé a ustedes,
pero las noches ausentes
me pesan,
me pasan,
y no calientan,
ni enamoran,
porque no abrazan.

Algo sigue haciendo falta.

VI

Pausa
¿Cómo he llegado aquí?
La balsa destrozada,
los sueños destrozados.
Tormenta asesina.

VII

Nadie puede definir al tiempo,
nadie puede definir el espacio,
sombras son de la abstracción humana.

Nadie puede definir el amor,
porque es la metarepresentación
de las necesidades internas
que ni siquiera el Glorioso conoce.

VII

Confuso, muy confuso,
así es el andar de mi alma cansada
que se autodestruye,
que se demorana
y jamás se vuelve a crear.

18.ago.2010

Locura del desierto.

¿Dónde está la sonrisa
que provoca el éter de tu brisa vespertina?
Ahora que, escondido
en los escombros de una tormenta compartida,
imagino que es tu madriguera
tan inestable y húmeda como la mía;
construcción con
paredes de opalina
y un manojo de
sueños con espinas.

Mientras disimulas tu tristeza
en la sombra del silencio
yo me encuentro
imaginando nuevos días
y vivo en ellos.

Entre azucenas y
olas espumosas me despierto,
aunque te amo,
con tal de no extrañarte,
encuentro falso asilo
en otros nombres,
falsa pertenencia
en otros brazos.

¿Dónde está el sueño
que provocas cuando estridulas?
Esas van siendo letras
de otro cuento.
Versos de otro Cerbero
que crees reconocer,
pero sabes que,
como yo,
estás sufriendo la locura del desierto.

Y parece que encuentras
solución a lo irresolvible
hasta darte cuenta
de que no hemos vuelto
al confort de nuestros cuerpos
ni al abismo de nuestro cielo.

Sï, aunque no queramos,
amor, estamos muertos.

Porque dijiste no más...

Porque dijiste no más
sucumbió la esencia
que susurraba a mi oído
todas las cosas tiernas.

Se volvió mi corazón
de piedra y en noches
como esta, sin reproches,
me vuelvo dolor.

Los árboles que callan
porque no quieren llorar
inhalan tu recuerdo
y tu olvido reclaman.

Si te traigo a mi lado,
densa pared de humo,
debo apagar mi cigarro
y dormir el murmullo.

Cuando el alcohol
duerme mis anhelos
me siento en la cama
a exhalar tus besos.

Cuando tus besos
se han ido tan lejos,
te imagino conmigo
para que me des más.

Pero ya no estás,
eres un gris que
arranca de la razón
de mi pecho,
que arranca el alma
de mi psyque.

Y a reinventar la vida,
a cantar otros versos
en los que tu nombre
se vaya diluyendo.

Porque nunca fui
lo quisiste tener
me estuve consumiendo
en tu Platón
por ángel guardián,
en tu Aristóteles
por demonio fisgón.

Ahora serán mis héroes
las calles sin nombre,
serán mi cura
los tragos de viernes
como alas sin rumbo,
será ahora mi pan
la fe en lo idílico.
Volveré mi Cristo
la soledad a la
que siempre he huido.

Porque te fuiste expropiando
y a pesar de ya no ser mía.
Te sigo extrañando.