2 sept 2010

porque dijiste no más...

Porque dijiste no más
sucumbió la esencia
que susurraba a mi oído
todas las cosas tiernas.

Se volvió mi corazón
de piedra y en noches
como esta, sin reproches,
me vuelvo dolor.

Los árboles que callan
porque no quieren llorar
inhalan tu recuerdo
y tu olvido reclaman.

Si te traigo a mi lado,
densa pared de humo,
debo apagar mi cigarro
y dormir el murmullo.

Cuando el alcohol
duerme mis anhelos
me siento en la cama
a exhalar tus besos.

Cuando tus besos
se han ido tan lejos,
te imagino conmigo
para que me des más.

Pero ya no estás,
eres un gris que
arranca de la razón
de mi pecho,
que arranca el alma
de mi psyque.

Y a reinventar la vida,
a cantar otros versos
en los que tu nombre
se vaya diluyendo.

Porque nunca fui
lo quisiste tener
me estuve consumiendo
en tu Platón
por ángel guardián,
en tu Aristóteles
por demonio fisgón.

Ahora serán mis héroes
las calles sin nombre,
serán mi cura
los tragos de viernes
como alas sin rumbo,
será ahora mi pan
la fe en lo idílico.
Volveré mi Cristo
la soledad a la
que siempre he huido.

Porque te fuiste expropiando
y a pesar de ya no ser mía.
Te sigo extrañando.

30 ago 2010

Sexo.

Cómo si nada pasara
acaricias la oscuridad
que, platónica, te ama.

Deslizas suavemente
el contenedor de las fantasías
y queda tu orografía
bañada por el rayo de luz
que tenue se cuela por la
ventana. Celosa mi palma.

Apluden las pestañas
cuando se muestran las letras
que llenan de gracia
mi existencia, esas tersas
letras, vivas, negras,
aplauden las pestañas.

Melancólico el pedaso de tela
que se desprende del tesoro.
Pirata soy sin un ojo,
sin dos ojos,
sin piel, sin alma,
pirata,
sin loro,
buscando el tesoro.

Muestras las mañas
arañas,
patrañas que sudan
como niñas solitarias.

Caballeros templarios en plena batalla,
el santo grial,
la marcha nupcial,
el vuelo del equino magistral,
la virgen púrpura visita mi sueños,
alelos,
añejos,
mis celos,
la virgen, y yo tan ateo.

Sirvientes deseos que hierven
ardientes,
latentes,
latidos sin dueño.

Erociona la textura de tu cuerpo,
en silencio,
entre puños de sal,
de lágrimas,
de fantasmas que espantan
a los bebes muriendo,
con padres contentos,
atentos,
sedientos de fuego,
de hielo y de fuego.

El grito desgarra la partitura
que eclipsa el cielo,
un grito de orgasmo,
un giro plasmado
en retroceso,
receso,
los sesos,
cesó el momento.

El grito que irrumpe
las redes del rito,
sigue sonando,
andando.

Cerrar las pestañas de la persepción
luminosa, despiertas
con ganas de seguir durmiendo.

El despertador gritando despierta,
la cama mojada,
la almohada cansada,
despierta,
atenta,
lesbiana soñando.

18 ago 2010

Oda al pensamiento

I

Mis pasos se acompañan,
derecho complementa a izquierdo;
ellos se aman en silencio.

Pensamientos diáfanos
que reviven al más antiguo
hubiera,
que se vuelve fuego.

Nada es claro,
neblina,
sin faros.

II

Estoy cansado,
mas no viejo,
mas no vivo,
porque a ratos muero.
Y no despierto.
Soy un joven muerto.

Árboles que se molestaron
y me retiraron el habla,
hora de buscar
identidad en una dama.

III

Confusión,
marcapasos,
todos estamos buscando
y nunca lo encontramos.

Confusión,
alcohol;
todos estamos bebiendo,
pero a ningún otro duele el corazón.
(¿)Sólo a mi(?)
o al menos eso creen.

IV

Marginal conciencia de lo efímero
que con lastimero rencor
se ha juntado con la memoria.
Paradoja,
Infinito agujero negro.
Desespero.

Matinal hambruna de tango y hechiceros.

V

Las letras coloridas en el cielo
provocan de algunos la ilusión.
Las letras negras en mi pecho
causa son de su temor.
Las letras grises en mis sesos
el microcosmos hipotalámico destrozan.

¡Me cagan las letras rosas!

Engañan,
rastreras
y vuelven a los idealistas y románticos,
los perros más infelices.

No sé a ustedes,
pero las noches ausentes
me pesan,
me pasan,
y no calientan,
ni enamoran,
porque no abrazan.

Algo sigue haciendo falta.

VI

Pausa
¿Cómo he llegado aquí?
La balsa destrozada,
los sueños destrozados.
Tormenta asesina.

VII

Nadie puede definir al tiempo,
nadie puede definir el espacio,
sombras son de la abstracción humana.

Nadie puede definir el amor,
porque es la metarepresentación
de las necesidades internas
que ni siquiera el Glorioso conoce.

VII

Confuso, muy confuso,
así es el andar de mi alma cansada
que se autodestruye,
que se demorana
y jamás se vuelve a crear.

16 ago 2010

Supongo

Supongo que mi estado inconveniente
me coloca las alas de demonio
y domina mis entrañas.

Supongo que la ausencia maldita
me seduce cuando ya no hay salida,
y carcome mis valores.

He notado que el espejo me desconoce,
tal vez todos lo hacen;
y resbalo en delirios arcaicos.

Tan cerca he estado,
tan haciendo sombra juntos,
tan nos evitamos...

Las marañas de mi mente
se resecan y no consiguen
más insectos,
mi mente tiene hambre.

¿Cómo hacer que el mundo calle?

10 ago 2010

Sentimiento.

No sé cuando ni dónde,
pero lo dejé olvidado.

No sé cómo ni en que hora,
pero se ha terminado.

Ahora, volver a las fuentes viejas,
a las nubes cansadas,
momento es para tener la puerta abierta
y dejar que entren los fantasmas.

Regresar a las noches
de estrellas sin nombres
y lunas sin sueños,
a mañanas sin soles hambrientos.

Tendré que tomar mi equipaje
y descubrir nuevos lugares,
dejar de inventarte en los cartones de Quintero,
en los versos de Gabriela.

Tal vez es tiempo de dejar que el tiempo
siga siendo arena resbalando
por las paredes del reloj de cristal.

Yo sé que lo he perdido,
que no hay quien pueda encontrarlo.

Entiendo las mariposas negras
que rondan mi cuarto,
las moscas muertas que salen
de las recientes crisálidas.

Conozco al panda que se ha quedado ciego,
a la soledad, compañera de ratos amargos.

Conozco un millón de sueños
y la sensación del despertar.

Pero desconozco totalmente
la manera de arrancarte de mis venas,
el método para que te olviden
estas, mis amadas letras.

Desconozco el procedimiento
de una vida sin tus locuras,
sin tus berrinches,
sin tus labios,
sin tus penas,
sin la caricia de tus manos.

No puedo mentirme,
aún vive en mi pecho
la esperanza de volver al pasado.

2 ago 2010

Sin estrellas.

A y por Nycher


Déjame una noche sin estrellas,
Tengo ganas de lastimarme.
Apaga con tu desprecio este fuego,
Tengo ganas de apagarme.

Multiplica con tu llanto las heridas
Que no puede cerrar mi orgullo,
Borra de los pistilos de tu dermis el placer,
y de tu mente la apoplejía de mi mundo.

Saca de tu cama a Saturno,
Corta los tacones de tu calzado,
Y ten piedad de tu alma,
Porque yo conozco tus delirios,
Tus defectos,
Perfectos,
Y desconozco de la condescendencia el significado.

Te pido que no tengas lástima
Porque lastima tu soberbia.

Mantén a la luna alejada,
No quieras apropiarte de mi miseria.

Ponle cal a los poros de tu pecho,
Para que no apeste mi recuerdo
La ropa que no habré de quitarte,
Ni saturé con mi peste ya tu olfato,
Ya por ratos,
Ya por años,
Ya por días de descanso en horas de trabajo.

No tengas misericordia,
Deja de usar la psicología conmigo,
Toma tus cosas y vete,
Invéntate un nuevo camino.
Que en la soledad y en el infierno,
Soy de todos conocido.

Me conociste en una noche estrellada,
Bajo la penumbra de mi desastre.
De las artes del amor fuiste maestra
Y me convertiste en esclavo
de tus deseos pueriles,
ahora que te marchas
y no pones en mis labios despedías,
Me preguntas que me pasa
Y yo te digo:
-Déjame una noche sin estrellas.
Porque si algo de ti he aprendido
Es a no usar frases tan largas.

Complemento.

A veces estás hasta tarde
para hablar con lagartos y fantasmas,
a veces no estás para nada
y es entonces que te espero
con la mente en constelaciones distantes
y el corazón vistiendo su luto de gala.

Cuando el reloj me dice mañana
sé que hoy no has venido
y los párpados se cierran,
no para dormir y soñarte
sino para retener las lágrimas
que no te mandan al olvido.

Yo que te digo: se libre,
yo que no sé de cielos rosas,
pero sí de corazones partidos
tengo que morderme los labios
para seguir creyendo que te fuiste
mientras se acaban mis latidos.

Y tú no vuelves conmigo,
y tú creando nuevos mundos vacios,
y tú tan tú que no me olvidas
como yo tan yo que aún te extraño,
dos desconocidos para el mundo
esperando encontrar al otro
para dejar de ser solitarios.