Hoy amanecí nostálgico
con las imágenes de mi pasado
clavadas en mis mano;
pensando, algo sonámbulo,
en lo que es de dos pares de labios
que no se frecuentas
ni en soledad ni acompañados.
Soñando con una cabeza
descansando en mi hombro
y unas sábanas que no heden
a mi cuando despierto.
No esperes que responda de la misma manera, todo en el cielo es diferente, te escribo porque sabes que nunca dejaré de estár contigo. Aunque marches, aunque desaparezcas, aquí, en esta nieve, has dejado huella.
2 jul 2010
19 jun 2010
bienaventurados los locos
Respuesta a Nycher en el foro de Bunbury y más...
Bienaventurados los locos
que se esconden tras las páginas de un libro viejo,
los que cambiaron compañía
por orgullo, soledad y anhelo.
Los que no saben de amor
porque aman inconsientemente,
los que rien porque llorar no es suficiente.
Bienaventurados los que entre manos
guardan secretos de arena,
los que entre sus letras disuelven sus penas,
locos los que no saben que existen
y que cuando existen ignoran
su irre verente maldad.
Bienaventurados los que saben pintar
las paredes de otro color,
de negro y no de blanco.
Los que saben de historia,
de anatomía, de drogas.
Pobres los que imploran por un nueva vida....
Bienaventurados los locos
que se esconden tras las páginas de un libro viejo,
los que cambiaron compañía
por orgullo, soledad y anhelo.
Los que no saben de amor
porque aman inconsientemente,
los que rien porque llorar no es suficiente.
Bienaventurados los que entre manos
guardan secretos de arena,
los que entre sus letras disuelven sus penas,
locos los que no saben que existen
y que cuando existen ignoran
su irre verente maldad.
Bienaventurados los que saben pintar
las paredes de otro color,
de negro y no de blanco.
Los que saben de historia,
de anatomía, de drogas.
Pobres los que imploran por un nueva vida....
14 jun 2010
il gati neri
Mis venas se hicieron ceniza,
un mar obscuro que nadie visita,
allí el gato negro en la cornisa
un dolor en el alma que no se termina.
Una mañana diluida en sueños,
matinal hambruna que no se aquieta.
La mansedumbre de mis adentros
se vuelve espuma de mi boca sedienta.
Más allá del horizonte mi morada destruida,
caminos de vidrio que no van a ningún lado,
tinieblas de mi conciencia distraída,
en sábanas de arena mi lecho salado.
Una esperanza más mutilada
en vano el seguir cerrando las ventanas,
la luz penetra, realidad amada.
Una canción en la mar enterrada.
Gato negro maúlla y eriza la piel,
la luna ausente deja brillar sus ojos,
el miedo me vuelve papel
y en una lluvia ácida me mojo.
Yo sé que la noche si fue a visitarte,
que en baños argentinos tu voz se levanta
esta vez no podré estar ahí. Ausente.
A mi rosario de penas agrego una cuenta.
Escribir desde hace un rato también duele,
la tristeza que se ha vuelto mi alegría
no me abandona ni cuando saludo la muerte.
es condena la presente algarabía.
Porque una noche concebí un bastardo,
porque ese bastardo es un idiota,
ahora cuido de su llanto
cuando el gato negro por la ventana asoma.
Y todo el palabrerío para que la mar siga sola,
una letra,
una espina,
una esquirla traidora.
Y aunque no quiera yo esta vida,
por la mañana una rosa en mi ventana está erguida.
un mar obscuro que nadie visita,
allí el gato negro en la cornisa
un dolor en el alma que no se termina.
Una mañana diluida en sueños,
matinal hambruna que no se aquieta.
La mansedumbre de mis adentros
se vuelve espuma de mi boca sedienta.
Más allá del horizonte mi morada destruida,
caminos de vidrio que no van a ningún lado,
tinieblas de mi conciencia distraída,
en sábanas de arena mi lecho salado.
Una esperanza más mutilada
en vano el seguir cerrando las ventanas,
la luz penetra, realidad amada.
Una canción en la mar enterrada.
Gato negro maúlla y eriza la piel,
la luna ausente deja brillar sus ojos,
el miedo me vuelve papel
y en una lluvia ácida me mojo.
Yo sé que la noche si fue a visitarte,
que en baños argentinos tu voz se levanta
esta vez no podré estar ahí. Ausente.
A mi rosario de penas agrego una cuenta.
Escribir desde hace un rato también duele,
la tristeza que se ha vuelto mi alegría
no me abandona ni cuando saludo la muerte.
es condena la presente algarabía.
Porque una noche concebí un bastardo,
porque ese bastardo es un idiota,
ahora cuido de su llanto
cuando el gato negro por la ventana asoma.
Y todo el palabrerío para que la mar siga sola,
una letra,
una espina,
una esquirla traidora.
Y aunque no quiera yo esta vida,
por la mañana una rosa en mi ventana está erguida.
3 jun 2010
Noche sola
Me he cansado,
de buscarte donde siempre
para no encontrarte;
de cargar con el peso de la noche
y de la poesía,
de los timbres que nadie responde,
de la indeferencia,
de las travesias que van a ningún lado;
de la soledad,
de mis letras tan tuyas que has olvidado;
de luchar sin soldados,
de perder la batalla que nunca he ganado.
Del pasado,
de las malas mañas,
tus mentiras mis arañas;
de caricias pretensiosas
que no valen un centavo,
de miseria sin misericordia,
de cristo,
de Maria,
de mis años.
Me he hartado,
de la soledad que llora,
de las paredes azules de mi cuarto,
del te amo vacio
que hace tiempo no has pronunciado,
de mis amigos imaginarios
que también me abandonaron,
de las tardes,
de los libros,
de los días,
del rock que no ha regresado.
De mis labores que nadie valora,
de las estrellas,
de la luna,
de llorar sin se escuchado,
del cine que consuela,
de las musas ignoradas,
de insistentes manecillas,
que suenan a carcajada.
Del ácido sabor a tus labios cerrados,
De la fría textura de tus brazos cruzados.
De los signos de interrogación
que por corazón me cambiaron,
de los unicornios,
de los ansiados días felices,
de la vida,
de mis años.
Me he cansado,
de rogar amor y obtener
ceros a la izquierda,
de ser estupido para nada,
de nadar en contracorriente,
de mantener los ojos cerrados
para alejarme de la realidad,
de escuchar cuando me dicen la verdad,
de saber que lo nuestro nunca pudo ser,
de lo que fue y ya no será.
de buscarte donde siempre
para no encontrarte;
de cargar con el peso de la noche
y de la poesía,
de los timbres que nadie responde,
de la indeferencia,
de las travesias que van a ningún lado;
de la soledad,
de mis letras tan tuyas que has olvidado;
de luchar sin soldados,
de perder la batalla que nunca he ganado.
Del pasado,
de las malas mañas,
tus mentiras mis arañas;
de caricias pretensiosas
que no valen un centavo,
de miseria sin misericordia,
de cristo,
de Maria,
de mis años.
Me he hartado,
de la soledad que llora,
de las paredes azules de mi cuarto,
del te amo vacio
que hace tiempo no has pronunciado,
de mis amigos imaginarios
que también me abandonaron,
de las tardes,
de los libros,
de los días,
del rock que no ha regresado.
De mis labores que nadie valora,
de las estrellas,
de la luna,
de llorar sin se escuchado,
del cine que consuela,
de las musas ignoradas,
de insistentes manecillas,
que suenan a carcajada.
Del ácido sabor a tus labios cerrados,
De la fría textura de tus brazos cruzados.
De los signos de interrogación
que por corazón me cambiaron,
de los unicornios,
de los ansiados días felices,
de la vida,
de mis años.
Me he cansado,
de rogar amor y obtener
ceros a la izquierda,
de ser estupido para nada,
de nadar en contracorriente,
de mantener los ojos cerrados
para alejarme de la realidad,
de escuchar cuando me dicen la verdad,
de saber que lo nuestro nunca pudo ser,
de lo que fue y ya no será.
9 may 2010
Antes de decir adiós mírame a los ojos,
avienta por la borda el collar que puse en tu pecho
y dime: jódete,
a final de cuentas,
más jodido no puedo estar
que si tu te vas.
Antes de colgar escucha
como digo que te amo
y calla, no respondas,
no hace falta que digas nada,
yo lo entiendo,
yo lo siento.
Sabes que es cierto,
pero estás esperando a que yo mate nuestro amor agonizante,
quieres que yo diga: terminamos.
Y así acabaré con la molestia de mi voz
y de mis ruegos por ósculos,
caricias
y minutos.
Que se convierten en amargas horas
de recuerdo frustrantes
y sueños inexistentes.
Antes de decir adiós acaricia mis labios
a medias con los tuyos,
para no volver a usarlos,
para morir de sed porque que el vaso no borre tu esencia.
Y grita que soy cobarde
porque es cierto,
los cobardes amamos
aunque le tengas miedo al amor.
Adiós.
avienta por la borda el collar que puse en tu pecho
y dime: jódete,
a final de cuentas,
más jodido no puedo estar
que si tu te vas.
Antes de colgar escucha
como digo que te amo
y calla, no respondas,
no hace falta que digas nada,
yo lo entiendo,
yo lo siento.
Sabes que es cierto,
pero estás esperando a que yo mate nuestro amor agonizante,
quieres que yo diga: terminamos.
Y así acabaré con la molestia de mi voz
y de mis ruegos por ósculos,
caricias
y minutos.
Que se convierten en amargas horas
de recuerdo frustrantes
y sueños inexistentes.
Antes de decir adiós acaricia mis labios
a medias con los tuyos,
para no volver a usarlos,
para morir de sed porque que el vaso no borre tu esencia.
Y grita que soy cobarde
porque es cierto,
los cobardes amamos
aunque le tengas miedo al amor.
Adiós.
6 may 2010
Invitación.
Otra vez tu indiferencia masturbando mi serenidad.
Tus tantas quejas atravezando mis estigmas.
La claridad de esta noche descuartizada por la mañana.
Densa niebla sobrevolando estrellas doradas.
La maravilla del silencio jineteando mi morada.
La piel de este ser emplumado no me hace ni un poco de esperanza.
Feliz y herido, llorando en mis entrañas, molesto en las tuyas.
Trágico, una guitarra sin cuerdas.
La pintura rupestre que alumbra mi cabaña se ve opaca.
Que la música no pare en el décimo suicidio de mi alma.
Que los recuerdos no segreguen la sangre de mi vicera herida.
Que las velas de tu altar no se apaguen hasta el fin de la cuaresma.
Te invito esta noche a casa,
a reconciliartre con la almohada y con el cristo que se ve más triste de lo normal.
Te invito a molestar a Bequer, dile que el sufre porque no te conece.
Ven a espantar los demonios de mis noches, con la luz de tu mirada.
Te invito esta noche, para que no te vayas,
para que redimas mis caricias,
para que revivas mi sonrisa.
Para que exorcices, de nuevo, mi calma.
Tus tantas quejas atravezando mis estigmas.
La claridad de esta noche descuartizada por la mañana.
Densa niebla sobrevolando estrellas doradas.
La maravilla del silencio jineteando mi morada.
La piel de este ser emplumado no me hace ni un poco de esperanza.
Feliz y herido, llorando en mis entrañas, molesto en las tuyas.
Trágico, una guitarra sin cuerdas.
La pintura rupestre que alumbra mi cabaña se ve opaca.
Que la música no pare en el décimo suicidio de mi alma.
Que los recuerdos no segreguen la sangre de mi vicera herida.
Que las velas de tu altar no se apaguen hasta el fin de la cuaresma.
Te invito esta noche a casa,
a reconciliartre con la almohada y con el cristo que se ve más triste de lo normal.
Te invito a molestar a Bequer, dile que el sufre porque no te conece.
Ven a espantar los demonios de mis noches, con la luz de tu mirada.
Te invito esta noche, para que no te vayas,
para que redimas mis caricias,
para que revivas mi sonrisa.
Para que exorcices, de nuevo, mi calma.
20 feb 2010
Bien sé que tu me hechas de menos.
Bien sé que tu me hechas de menos,
que en extrañas horas
al ver el teléfono y
preguntar si se ha descompuesto,
quisieras que gritara
del fondo de sus entrañas:
sueno, sueno, es el amor quién llama.
Con los pies fríos y
sobre ti la cobija completa,
llega a tu pensamiento
mi nombre, mi calor, mi presencia
que irritan, pero también consuelan;
y callas las lágrimas,
amordazas la tristeza
y te dices fuerte, amor,
con los extractos de orgullo
que se concentran en tu cabeza.
Héchame a mí la culpa,
di que ún día desperte y
me dije que ya no te quería;
o que fuiste desintegrada
por la acidez del alcohol
que anoche corrió por mis venas,
o del llanto por el que fingí
sinucitis a mis colegas,
sólo para que no juzgaran,
para que no supieran
que me dificultad para respirar
se la debo no más a tu ausencia.
Olvìdame esta noche
para calmar esa extraña sensación
que niegas cuando sientes
que tus ojos te reclaman
y tus labios te reclaman
y tus poros te reclama
ya porque me dejaste
ya porque no vienes de vuelta.
Pon a remojar tus sueños
y deja que se apesten,
saca de abajo de mi cama
el perro muerto que
ha dejado el fetido
aroma de pasiones propias y
quizás ajenas.
Dile a aquello que pulula
en tu vientre que fue mi culpa
y héchalo a la calle
en cuánto te pregunte por mi.
Arranca de tu pecho
el pedazo de vicera que
hace tiempo dejo de servir,
y lanza al cielo tus maldiciones,
dile a la luna que soy culpable
que la estrellas me envenen
al observarlas tristemente
y me condenen por haber
dejado que te fueras.
Convence a el mundo que construimos
de que soy tu verdugo,
di que fue por mi que hoy
no hay luz en nuestro camino,
di que soy el verdugo;
de tu desición, héchame la culpa a mí.
que en extrañas horas
al ver el teléfono y
preguntar si se ha descompuesto,
quisieras que gritara
del fondo de sus entrañas:
sueno, sueno, es el amor quién llama.
Con los pies fríos y
sobre ti la cobija completa,
llega a tu pensamiento
mi nombre, mi calor, mi presencia
que irritan, pero también consuelan;
y callas las lágrimas,
amordazas la tristeza
y te dices fuerte, amor,
con los extractos de orgullo
que se concentran en tu cabeza.
Héchame a mí la culpa,
di que ún día desperte y
me dije que ya no te quería;
o que fuiste desintegrada
por la acidez del alcohol
que anoche corrió por mis venas,
o del llanto por el que fingí
sinucitis a mis colegas,
sólo para que no juzgaran,
para que no supieran
que me dificultad para respirar
se la debo no más a tu ausencia.
Olvìdame esta noche
para calmar esa extraña sensación
que niegas cuando sientes
que tus ojos te reclaman
y tus labios te reclaman
y tus poros te reclama
ya porque me dejaste
ya porque no vienes de vuelta.
Pon a remojar tus sueños
y deja que se apesten,
saca de abajo de mi cama
el perro muerto que
ha dejado el fetido
aroma de pasiones propias y
quizás ajenas.
Dile a aquello que pulula
en tu vientre que fue mi culpa
y héchalo a la calle
en cuánto te pregunte por mi.
Arranca de tu pecho
el pedazo de vicera que
hace tiempo dejo de servir,
y lanza al cielo tus maldiciones,
dile a la luna que soy culpable
que la estrellas me envenen
al observarlas tristemente
y me condenen por haber
dejado que te fueras.
Convence a el mundo que construimos
de que soy tu verdugo,
di que fue por mi que hoy
no hay luz en nuestro camino,
di que soy el verdugo;
de tu desición, héchame la culpa a mí.
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