29 abr 2011

14 de febrero

La lluvia de antiguos días,
ácida como mi tristeza,
hace que las mariposas sigan escondidas
en las hendiduras de la vil
mentira que tanto te interesa.

Me agobian las mujeres
que tus enunciados pronuncian
y fingen sus caderas
queriendo convencerme de que son las tuyas.
(pocas veces lo creo)

Y será mañana entonces
la mañana en que no vuelves
y las azucenas habrán de secarse
junto con aquel libro de Sabato
que pensaba regalarte.

Las multitudes agobiantes
me cercaron hoy en Madero,
parejitas arrogantes presumiendo
que su amor es duradero.
(disculpen que me ría de los ingenuos)

Y así como ellos fui algún día,
como está noche me sentaba
para escribirte un poco poesía
que entre cartas de más guardabas,
después de ser leída perecía.

Entonces ahora después de cuatro años
de sufrimiento intermitente,
después de que se terminó la luz de la alegría,
me siento de nuevo a escribirte
(como siempre)
en la víspera de mi depresión no cotidiana.

A escasa horas de lo que será
un pequeño recuerdo de lo que fue,
me hago la idea de que no volverás
y no es que odie a quien ama,
sólo es que me da cólera saber
que la felicidad no es colectiva.

14.feb.2011

Carne

Sí, aunque me negué he vuelto
para escribir lo poco que he generado
en estos días de literario asueto,
en que el tedio se volvió exagerado.

Madrugadas en las que inerme
me he arrojado sobre la sombra
de una rosa que ante mi se yergue,
en el obscuro letargo de la zozobra.

Minutos de cansancio injustificado,
rezos sordos al Cristo imaginario,
de raspones en las alas que me he inventado,
de nada.

Ahora es en estas letras que trato
de desahogarme como es necesario
a veces cuando el retrato
se ha cansado de lo cotidiano.

Y es aquí donde te explico
que hace ya algunos días
me he sentido enamorado
de un pedazo de carne sin pupilas.

¿Será que es ese cuerpo la respuesta a mis pesares?
¿Será que esta noche tendré al fin sobrio descanso?
más bien seguirán cesando mis cantares
porque aunque trate de reemplazarte, yo te extraño.

A. Secreto

Maldita sea tu madre por engendrarte
mi pecado
Jing-jang
bendito sea su vientre
en mi altar iluminado
por los rezos de mis demonios más arcanos
y también sagrados los segundos
por traerte a la guerra de mis chacras
profanos
malvados
etéreos pensamientos en el vaivén de etílico resultado
que me provoca el idilio puro de agujerar la vía láctea

Sin cuerpo la soma de tu figura
pedazo de carne sin condimento
bendito tu antecesor el laudero
que impregnó de guitarra tu osamenta
silenciada
permíteme componer una pieza para (con) ella
-sin tocarla-
minuet
secuencia lenta
velos de novia tintados de negro
¡Tocata y fuga!
éste es el preludio del zero

Delirio vago de whiskey senecto
son estos suspiros de humo que anhelan tu esencia
perfume burgués con jabón y azucenas

La sábana de piel de unicornio te espera
fría
ausente
etérea
polvo de amargura
secuencia ilusoria
adicto me he vuelto a proyecciones tuyas
-a todo-

En el calabozo se condena
el tuerto condecorado por su debilidad
(espera mientras)
sangre de cristo e infusión de rosas
bebida que sólo eriza las ganas
café sin azúcar
mundano delirio que pasa

Rallo las paredes de estas palabras
e inhalo los fragmentos de mi fiel de deseo
*pongo tu tallo en un florero de vidrió –orquídea-*
esta pasión-parafina arde continua
me derrito
no me quemo

Tus labios sagaces
cerezas
catalizadores de tu aliento (suspiro)
combustible puro para mi sentir mordaz
y no me enciendo
y no me enciendo

La roca partida de mi pecho ladra
Refinadas las manos que acarician mi cabello
mi cara
y mi cuerpo
v v
i i
e esclavitud e
n y n
t t
o o
que no consuelan

Soledad
cámara de gas
que nutre el gris de mis cortinas
cabina de radio vacía
sin señal sin salida

Estas letras son un eclipse destructivo
de mis arraigadas creencias
-allá a lo lejos no hay nada-
nada más para sentir
el calor de tus iglesias más cerca
-convento-
creo en tus imágenes como en nada creo
y no las conozco
sístole ignorante
diástole silencio

Soy el ojo bajo el párpado de la hormiga dormida
¿Tomarás en tu mano la lupa?
¿Habrás de matar sin sentido?
puede que ya no despierte el insecto
y con él
el sentimiento perdido

Maldita sea mi madre por enseñarme a sentir
co(´)mo quiero
bendita la creación por dotarme de locura
-para conocerte sin dulzura
para recordar sin saberte-
en el punto final habrán de morir estas letras
porque no hay punto y aparte
incertidumbre silencio

No tengo afán de crear nueva tierra
enciendo una vela
y sobre esta hoja suspiro para quedar vacío
con la mano en la frente

En el nombre de tu alma
de tu cuerpo
de tu mente
*miro el cielo (si es que existe más allá de ti)*
-amen-
Amén

J.P. Casell

Me dejas

Que ha muerto el grande
y la dulce hada no puede aguantarse,
dada la circunstancia llora por la noche
y duerme por la tarde.

Pero esta amargura no sólo es suya
a pesar de creer ella que me es ajena,
sufro también la herida eterna
que se hace más grande en estas noches frías.

Y la locura se hace poca con la depresión;
vuelve a aquejarme penas viejas
y falsas condenadas dictadas a mi corazón,
que no te deja,
ni se aleja,
ni se queja a pesar de la sublemación.

Que me desprecias y no interesa
lo que alguna vez interesó.
Y es que dejas que me muera
Sin ninguna, comprensible, razón.

Aquí aparecen tres puntos suspensivos
que te dicen que mi inspiración se terminó;
ahora que me dejas, ahora que te alejas
te llevas contigo esta despedida
que nada dice
porque más no vale mi alma de trovador...


26-dic-2010

En el umbral de un fuego antiguo.

En el umbral de un fuego antiguo
se me va apagando tu llama,
como cataclísmo sugestivo pienso
en deseo
engaño
absurdo
destino.

Consumadas batallas han ganado mis demonios
y son ahora héroes regocijándose
(para ti, pero no contigo)
sobre las plumas de misterios pertrechados
por aves de mal Agüero.

Solo, como fue desde de antes de tus tiempos,
solo me siento y no encuentró respuesta
ni labios
ni brazos
ni techos que soporten la tempestad.

Se me enguzanaron tus besos
putrefactos cuerpos de estética romántica,
paulatinos van siendo los segundos
y tus bacterias sobre mi van muriendo,
lento,
noctámbulo despertar en silencio.

Digamos que eres la perfección,
no existes,
eres como el dios que mis padres me inculcaron,
no te creo.

Y hoy antes los ojos de ángeles opulentos
vienes a callar mi plegaria
que pide te vayas llendo,
te vayas llendo.

Pero entiende pétalo de rosa negra
que aunque fueron las comisuras de tu cuerpo mi alimento
autótrofe me he vuelto
para mi vivo y por mi me estoy muriendo.
Corazón pedazo de carne blando
que crudo estoy mordiendo
y aquí te lo regalo
(de nuevo)
digerido,
inservible,
te lo devuelvo.

Y no llores!
Cuéntale al mundo que el pecado
de este poeta miserable
fue haber escuchado el canto de las sirenas
que lo perdieron
antes de llevar sus riquezas a tu puerto.
Antes de encallar en tus tierras,
antes de conocerte por completo.

Vive feliz,
tranquila,
en tu ilusión cenicienta
esperando a ese amante
que,como ya es costumbre, esta tarde tocará tu puerta,
tu cara,
tu sangre,
la memoria que dejará de perfumarse con mi nombre
para extrañar al mancebo
que conoce de tu sexo el arte
que ignora este artesano de la palabra absurda,
de la palabra muerta.

Él es quien aprendió a dar caricias,
yo soy más cobarde
hago a un lado mis delirios
y trato de justificar lo injustificable.

En la comisura de los labios de una vida agonizante.

En la comisura de los labios de una vida agonizante
resuena el aullido de un miedo solitario,
se queda la noche preñada por el eco mortuorio
de este latir que no deja de ser adolescente.

Veo en la oquedad de estas letras,
la resequedad desdeñosa de mi alma
desollada por acciones secretas
que no se callan y se quedan.
Que no se callan.

Llanto olvidado en una nube etílica,
llueven dagas de incertidumbre y vacío
¡que dolor me encierra en inconsciencia ridícula
de pasado irresoluto, de no místico futuro!

La corriente de mi razón se contamina
por la basura no degadradable de mi pasión.
Y se cansa de gritar el vástago de mi sueño
porque tiene frío y hambre,
porque no tiene el cobijo de una madre
porque los jinetes de irreverentes pecados
le arrancaron el corazón.

II

Pregunta Dios: ¿De que te arrepientes?
y yo sólo me quedo mudo
vomitando en las mañanas tres serpientes
que ayer envenenaron mi sentido.

Soy hereje sin querer serlo,
soy un hombre que se equivoca
pero no se arrepiente porque ignora
cuáles son los males que ha pertrechado.

Esta culpa carcome mi tiempo,
esta urticaria no se cura
porque lo que la esparce
es justamente mi mente en movimiento
y los fantasmas de la madrugada
en la que se me hizo tarde.

No hay verso, ni rezo, ni dogma
que pueda salvarme del infierno de mi pecho
donde los ángeles son simples adornos
y los demonios comandantes de mi soma.

III

Hoy soy un ente andante,
iré por la vida sin querer ir,
saldrán palabras de mi boca sin decirlas
escribiré poemas sin sentir.

Porque ayer se le acabó la verdad a mi mentira
y las creencias son ahora pedazos de redención
he derribado mi iglesia
con las llamaradas de mi instinto pueril.
Fue quizás una duda resuelta
que me ha dejado sin fe ni religión.

7 ene 2011

Miseria.

Los cojines siguen respirando
las pesquizas de amapola
que dejaste pululando,
flor de caña, en mi cuarto.

Mientras las paredes te siguen buscando,
desgracia suya, en las historias
acartonadas y vacías que nadie ha contado.

Porque quise que te fueras
y entre mi llanto
me aferré de lo que nadie
jámas me había contado.

Que si callan entonces las palomas
se termina lo que había comenzado
entre nubes azules en cielo blanco
y ángeles morbosos que callaban, aguardando.

Es ahora en el silencio tierno
que me poseé endemoniada nostalgía
por las ansias de estar contigo,
de morir contigo,
de vivir sin ti.

Ahora que ya no somos nada
o quizás sólo una palabra olvidada,
es posible que se acabe el agua
o que no haya amanecer mañana.

Porque son éstas las mismas ganas
de odiar las site letras de tu nombre
y de añorar el oxígeno que me has robado,
aunque me desprecies, yo te amo.

No sé si sepas hoy que mi corazón no siente,
más que las lágrimas que recorren mi piel,
cuando al fin me perdone y te deje marchar
como marchan los sueños en la obscuridad.

Y no creas que sufro porque tu boca ya no es mía
ni porque tu voz es ahora lejana como la infancia,
sufro porque sufrir me encanta
como recordarte sobria como antes en la madrugada.

Sufro porque aún te siento
tocando la guitarra de un buen réquiem
mientras te observo observándome
mientras mi aroma busca mesclarze con el tuyo para ser perfecto.

y recuerdo las dos cartas que escribiste
con las eses largas y tinta diamantada
en una caja ya olvidadas
ellas también se olvidaron de mi.

llegó simplemente el momento
en que el niño que contaba historias de su senectud
se quedó dormido entre los helechos
de una noches alcoholizada de la que nunca despertó.

Si esto no parece poesía
entonces que no lo sea,
porque lo que amor parecía
terminó siendo miseria.