16 nov. 2009

Un poquito de olvido.

Esta vida me afecta en sobre manera,
cada estracto de conciencia es doloroso
cuando comienza a fecundarse.

Este sentimiento me esté matando,
y lo peor de todo es que por más que intento
ni siquiera me hacerco a la tumba
sino como todos, lentamente.

Y no sé por qué necesito de alguien,
pero no quiero a nadie porque sé
que puedo ser hiriente en exceso.

Porque ya no puedo ni con el puto corazón
ni con el sobreacelerado cerebro.

Y la felicidad se va alejando sin rumbo.
Y la soledad me consume como cigarro.

Ahora dónde estaré barado,
este lugar desconocido me parece familiar,
quizás cuando conoci al verdadero Mr. Hyde,
quizás cuando antes estuve solo.

¿Dónde están aquellas letras que me hicieron
lo que soy ahora y que es en vano?

Me da miedo mi propio orgullo
y mi absolutamente estupida vanidad
¡Que alguien venga y me calle!
Sólo pido que no sea mi esperanza
la que me grite, de nuevo, de coraje.

Y pedir disculpas ya no vale la pena,
y tirar del gatillo suena cobarde.
¿Cómo, Cuándo, Dónde partira esta tristeza
y me dejara en paz el demonio que me corrompe?

No me conozco, es cierto,
ahora como ayer no soy nadie,
pero si existo es por algo,
y no creo que sea para matarme.

Este nombre que me etiqueta,
esta moral que me imponen,
sólo sirven para más mierda
envarrada en mis pañales.

Y es que ayer fui grande,
pero el reloj va en cuenta regresiva,
nadie podra salvarme
y mi veneno será mi propia saliva.

Amor, razón, nada existe.

Sólo espero poder llegar a ser lo que siempre quise.
Y no este supuesto hombre al que no conozco,
que sólo es un ente inservible y deforme.

Estaré ahí el viernes, si es que sigo íntegro,
aunque definitivamente quiero exilio y muerte
o quizás no más un poquito de olvido.

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