16 nov. 2009

Hipocrecia.

Estas ganas de llorar son incontenibles,
las horas de mi vida siguen siendo absurdas,
mis pupilas cristalizadas son la sombra
de mi tristeza, de mis letras, de mi agonía.

Qué puedo hacer yo, ahora que te recuerdo
siento en mis labios ese sabor a hipocresía
de tus malditos besos fulminantes.

¿Por qué mentir si yo te amo?

Y no puedo hacer más que estár solo.

El teléfono más solo que yo mismo,
las cartas que te escribo guardadas
en aquella vieja caja de converse
que llena de polvo espera tu regreso. (ingenua)

Por qué no decirlo si no importaba,
sólo era un deliz o un nafragio en busca de olvido.
Mientras yo creía lo que dijiste,
mientras yo creía tus caricias, y tus palabras.

Dime ¿Dónde estás ahora?
Dime ¿Por qué no me llamas?
¿Cuál será el pretexto ahora?
Espero que verdad pura.

Y ya no sé como escribir algo que no haya,
no sé como seguir viviendo sin esperar la muerte,
no sé por qué me siento tan miserable,
sólo sé lo que siento, y que seguramente,
cuando regreses habré de quedarme callado
y te besaré mientras repito: !Te amo¡

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