28 jul 2009

Con la luz encendida.

Esta noche voy a dormir
con la luz encendida para
no buscarte a media pesadilla
entre las sabanas a obscuras
y amanecer ogroso, triste,
sin encontrarte.

Crearé un extraño sueño
como los de noches anteriores
en los que apareces y pareces
convencida de mi nombre,

o quizás provoque latidos
de rabia al soñarte con otro
hombre que conoce tu languidez
y te confunde con palabras
que engañan, con falsos sermones.

Tal vez llore porque te has
marchado mientras yo estoy
atado a mis torpes suposiciones
o a un te amo evaporado.

Quizás sonría cuando estes
a mi lado, clara, tibia y respirando
deseos hechos pedacitos de
aire o espamos de recuerdos.

Esta noche dormiré con la luz
encendida, porque no quiero
tener pesadillas, porque quiero
despertar sabiendo que estás a mi lado.

Amor:
!¿Por qué te extraño tanto?¡

Anda...

Anda, está obscuro y nadie nos ve.

Bésame, dame un poco de fuego
que emane de tu ser.

Trata de que nadie se entere,
poddía ser la muerte, y
¿Quién sería yo sin ti?

Calma, no te molestes,
sé que no entiendo, pero
no es momento de berrinches
que amanece y podrían verte.

Es momento de profanar
los recuerdos enterrados
profundo en tu corazón
o se quedarán contigo
para siempre.

Anda, no tenemos mucho tiempo,
posiblemente al amanecer
la sombra de la conciencia se
disipe y todo sea obscuridad,
o luz, puede ser.

Ven, acercate y no temas
que mis labios no envenenan
y mis caricias no buscan
simple y somero placer.

Mirame si puedes, pues mi
alma es clara y sólo tú si
quisieras podrías ver más allá
de mi piel como el ambiente.

Anda, bésame antes de que
entren y tenga que decirte adiós...
-¿Para siempre?
-Espero que no...

Perdoname.

Perdoname, yo no pedi enamorarme,
ni fui quien para abandonarte.
Todo estaba mal bajo la mascara
que a veces te quitaba el tiempo,

la presión, la realidad,
y era entonces cuando me daba
cuenta de que este amor te causa
problemas.

Yo sólo te amaba como aún
lo hago, pero tal vez no te
gustaron mis caricias, o pudiste
hartarte de mis versos !Oh¡
Seguramente fueron mis labios
que resecos te besaron.

Perdona, yo nunca quice
que mi amor fuera tu peste,
yo sólo te amaba como aún
lo hago.

Pero quizás nunca fueron mis brazos
tan confortantes como llegué a pensarlo
o ¿habran sido mis palabras dulces
las que hirieron tu corazón?

En realidad no sé para qué pregunto
si el porqué no quiero saber,
de nada sirve, pues así como llegaste
te fuiste, cual rayo de luna que
jamás volvera a mi cuarto.

Perdoname por favor, yo nunca
pense que llegaría a amarte como
te amo, nunca pense que pudiera
extrañarte tanto.

Corto

Si en mi poesía no miras tu nombre,
no creas que me apena mencionarlo,
es sólo que me gusta decirte:

Siete letras, Nena, Ardilla, Amor....

Pues tengo mil maneras de llamarte
aquí, en este rincon donde te escribe
mi corazón y te aclaman mis letras.

meditando.

Hace un tiempo abandoné
mis letras, postergue mis
sueños y deje mis ilusiones
colgadas de aquel cuarto menguante.

Ahora que quiero de nuevo
expresarme me cuesta trabajo
y pierdo la fuerza que de esta
tierra emanaba a mi pecho

y de mi pecho a mi mano,
y de mi mano al papel
y del papel al receptor
que ahora se ha vuelto
un muerto o un desentendido
o un ignoto perdido y silencioso.

El numen a quien dirijo
mis letras ha entendido,
pero yo estoy confundido
¿Es qué mi inspiración está muerta?
¿Es qué se me acabaron la metáforas?
¿Es qué se han terminado las letras?

Ahora comenzaré a nutrir
mi terreno de nuevo,
esperando que la cocecha
sea más que simple tierra.

21 jul 2009

Tuve que esperar un tiempo...

TUVE QUE ESPERAR UN TIEMPO
para escuchar tu voz de nuevo.

Regreso de este viaje
deshidratado mi pecho,
ocho noches de insomnio,
ocho días pensando en vos.

Estrellas que parecían aves,
Aves que parecían tú y yo.

La luna tan distante del sol
Y tan complementaria
Para mi inmensa depresión.

Nubes que parecían mi corazón,
y de mi corazón llovia
todas las noches una canción
con tu nombre, mis lágrimas

la gran idea melódica,
la lamina el instrumento
y la voz mi depresión.

El canto de las aves me anunciaba
Un día más concluido,
Al cantar las aves me decían
Que disminuía de mi alma
El intenso y agrio dolor,
Al cantar las aves me avisaban
Que era hora de terminar
Esa canción en escala menor.

Cuando los grillos estridulaban
Y las luciérnagas despertaban
Buscaba tu mirada por ahí,
Pero no pude igualar la luz
De tus ojos ni con un millón de ellas,
Lo juro ¡Ni con un millón!

Por más que mi cabeza daba
Vueltas no pude acercarte,
700 kilómetros me separaban de ti.
Y al ratito que podía dormir
Me daba cuenta de lo mucho
Que me haces falta, sólo durmiendo,
Tan bella, te pude observar.

¡Despertaba solo en la obscuridad!
Y acariciaba la cama donde
Ingenuo, pensaba, podrías estar.

Mi viaje fue largo y agotador,
Estoy de regreso tiene ya
Un tiempo, y aquí sin luciérnagas,
No lluvia, ni aves, ni grillos, ni yo,
Sigo esperando el momento
En que de nuevo pueda escuchar tu voz.
México – Veracruz. Julio 2009

2 jun 2009

Lejania.

Hoy la noche está sonriente
y tu recuerdo colgado de la
más hermosa estrella que
alumbra mi pensamiento,

Comenzó a fluir en mi
pecho la poesía que se
derramo por mi piel
y mancho este papel

para decirte en algunos
versos cuento es que te amo
¡Cuánto te extrañaré
cuando estemos distanciados!

Pero no importa la relación
tiempo y espacio cuando
podemos mirarnos de lejos
estando uno en el corazón del otro,

Esperando el momento en
que el sol se vuelva luna llena
para besarnos otra vez

y perdernos uniendo constelaciones
con la punta de nuestros dedos,
cortando a nuestra historia
todos los pétalos secos.

Entonces me veré en la necesidad
de llevarte hacia la despedida
para morir de ansias en el silencio,
esperando volver contigo.

¡Voy a extrañarte amada mía!
Serán noches de insomnio
nada más estar pensando en tí,
tus ojos, tu voz , tus labios,
recuerdos hechos poesía,
lágrimas rodando, agonia.

¡Pues nena tu lo has dicho:
para amar se necesitan dos!

No prometo vivir mucho con esta
eterna necesidad de verte
y arrullar tu sueño entre mis brazos
hasta que quieras despertar,

Pero aún mueto te seguiré amando,
no soy tan fuerte para soportar la distancia
¡Voy a extrañarte y no me quiero suicidar!

Pues tu no sabes que disimulo
el llanto con un suspiro discreto
que me ahoga el corazón.

(Soy cera roja que se derrite
y se vuelve concreto al acariciarte.)

Recuerda: no cualquiera sabe
que amar no es un juego, y
yo a tí te amo, vida mía.

No temas pequeña,
¿Olvidarte? !Cómo podría¡
tu voz, tu mirada, tus labios,
para olvidar amada mía
¡Forzosamente se necesitan dos!