Caminando, no estoy solo, pero quiero estarlo,
al menos unos días aca, cerca del sol,
he requerido de este espacio y clima
para hacer un alto en mi camino.
Desde mi izquierda el mar humedece mis pies,
entiendo pues; que voy en la dirección correcta
una cerveza en la mano me alienta con la caminata.
Ahora que la veo desde aquí mientras me alejo;
ella es hermosa, y el sol descubre un buen tono de su piel,
quisiera que nada de esto hubiera pasado
que mi instinto nunca la hubiera dañado
pero antes yo estaba ciego,
y haber caminado en sentido contrario
me tiene cansado, fastidiado Amor.
Es la Riviera Maya la que me recuerda,
la que me pone frente a mi afortunado pasado
la que me inspira lo mismo que hace siglos a los Mayas,
hoy me fortalece, y favorece el encuentro con
mi presente y me vislumbra un prometedor futuro.
No lo sé, nunca es bueno arrepentirse de nuestras acciones
pero es mejor reconocer que me equivoque
que olvide mi verdadero edén.
Y hoy el señor Kukulkan profetiza buenos días alado de mi mujer.
Ella es hermosa cuando despierta y cuando duerme.